El Soneto 6 de William Shakespeare podría recitarse hoy en
la tumba de Carlos Giménez, de Carlitos, como lo llamábamos y lo seguiremos
llamando quienes tuvimos su amistad y el privilegio de verlo trabajando una
obra de teatro, oficio que realizaba con la misma pasión que pusieron en boga
los hombres y las mujeres que amaron el teatro y lo convirtieron en una
magistral expresión del alma.
SONETO 6 DE SHAKESPEARE
No dejes que la cruda mano invernal estrague
ese verano tuyo sin que antes se destile:
conserva tu esencia en un precioso envase,
antes de que el tesoro más bello se aniquile.
No es vedada usura usar así la vida,
y alegra a quien paga la renta de buen grado;
hacer de ti una copia lo mismo supondría,
y si son diez por una, diez veces contentado.
Y más feliz diez veces aún te sentirías
si en otros diez iguales diez veces te copiases:
¿Entonces, al marcharte, la muerte qué haría
si a ti como heredero viviente te dejases?
No seas obstinado, que toda tu excelencia
ni Muerte ni gusanos obtengan por herencia
LA CONDICIÓN HUMANA
La condición humana, la sinceridad plena respecto a la
condición humana. Lo que la gente no había advertido en su diario vivir. Eso le
interesaba sobremanera a Carlos Giménez y lo expresaba en el teatro que
organizaba y creaba sobre el escenario.
Él era un panorama humano, un destello de vida que no se
apagaba. Y el fenómeno creador que lo acompañó desde siempre no resultaba fácil
de descubrir pero cuando se avizoraba su fortaleza para dirigir, su magia para
conmover era imposible dejar de admirar y querer lo que hacía.
El mundo podría estar encerrado en un frasco y Carlos lo
miraría desde afuera y Carlos lo recorrería desde adentro y todo el cristal que
el frasco usaba como envoltorio desaparecería cuando Carlos invocara la visión
teatral.
Ese es uno de los puntos esenciales de lo que él sabía
realizar: invocar la visión teatral y conseguir que la más alta expresión
humana funcionara en un escenario y trascendiera hacia todos los senderos del
alma.
Creo que Viviana Marcela Iriart fue una de sus amigas más
observadoras, una de las más acuciosas y apasionadas a la hora de valorar lo
que él lograba en la escena. Ella pudo mirar más profundamente en él, ella lo
analizó como quien estudia las emanaciones del lenguaje que jamás deja de
brillar.
Viviana Marcela ha logrado establecer una memoria sólida,
irreductible, con su escritura y su noble deseo de que el olvido nunca toque la
obra de Carlos Giménez. Ella es la muestra más clara y justa de lo que en
última instancia anhela un creador en el arte: que alguien sea intensamente
impresionado por la obra y haga posible que su recuerdo no desaparezca.
Porque en el teatro los escenarios se vacían y se vuelve a
llenar con piezas, actores, escenografías, directores y dramaturgos, pero
siempre hacen eso: se vacían y el público también va, viene y cambia: a veces
para retroceder porque cada público debe comenzar de cero, desde el principio.
Viviana Marcela Iriart consigue que los nuevos públicos se
empapen con las virtudes y la peculiaridad de Carlos Giménez, un hombre de
teatro que se entregó tanto a esa pasión como cualquiera de los grandes
teatreros que existieron transformaron en gran voz universal el lenguaje de las
tablas.
No solo fulguraba en el oficio de hacer teatro, sino
también en la propuesta existencial de amar el teatro. Hablando de pronto sobre
el ángulo de una obra, Carlos Giménez podía extraer de sus sensaciones y
conocimientos frases enriquecedoras que clarificaban cualquier niebla, que
desenredaban cualquier madeja. Sus palabras salidas del hondo conocimiento de
la escena, hacían más visible el alma de cualquier dramaturgo, de cualquier
creador. Convertía en seres cotidianos a Shakespeare, Ibsen, Chejov, Ionesco, a
cualquiera.
La biografía que ha realizado Marcela Viviana Iriart es una
puerta amplia por donde es posible entrar al mundo de Carlos Giménez y amar más
el teatro junto con él. Inclusive, hasta quienes no lo conocieron sabrán en
algún momento que Carlos Giménez forma parte sustancial del teatro porque
siempre se escucharán sus pasos en la escena.
CARLOS GIMÉNEZ, 30 AÑOS DE AUSENTE PRESENCIA (1993-2023)
Entrevista de José Antonio Rial, Caracas, enero de 1985, Canal 5.
The New York Times, 1987: “El director, Carlos Giménez, ofrece un drama de tan ardiente erotismo que es difícil saber si el olor a fuego en el auditorio proviene de los braseros en el escenario o de los cuerpos de los actores. El Sr. Giménez crea un espectáculo con la belleza y la grandeza cromática de una pintura de Gericault y envía a sus personajes a girar en torno a ella en una danza hipnótica, pero sin difuminar las complejas líneas de la trama." D.J.R. Bruckner, 13 de agosto.
Universidad de Cambridge, 1986: “En Caracas hay un joven director que ha encontrado la esencia del estilo épico de Brecht y los elementos de los métodos de trabajo de Peter Brook, en soledad, lejos de los maestros europeos. El director es Carlos Giménez.” Glenn Loney.
The New York Times, 1985: “Y la dirección del Sr. Giménez, sin mencionar su uso pictórico de la iluminación, debería decirle a cualquiera por qué este hombre, que aún no tiene 40 años, es considerado el director más grande de Venezuela.Su dominio de las emociones de la audiencia en esta obra revolucionaria es completo.” D.J.R. Bruckner, 17 de agosto.
Chicago Tribune, 1992: “No es una pieza escénica sombría ni aburrida gracias a la imaginación teatral de Carlos Giménez. No hace falta una traducción para apreciar la inventiva de la puesta en escena.” Richard Christiansen, 3 de Junio.
Globo Teatral, Moscú, 1988: “Así como Salvador Dalí en sus cuadros más inverosímiles estrecha la maestría académica del dibujo con la capacidad de crear lo real, asimismo, Carlos Giménez en las deformaciones más fantasiosas y singulares de sus imágenes, logra crear algo real, sin duda emocionalmente verdadero …” V. Silunas.
El Público, España, 1988: "La danza de amor y muerte que ha creado Carlos Giménez sobre uno de los monumentos de nuestro idioma, es, a mi parecer, uno de los grandes espectáculos del teatro en lengua castellana. Expuesta sobre la cuadrícula de sal, a las puertas marinas de Marsala, su tormenta carnal provocaba escalofríos.” Moisés Pérez Coterillo.
The Guardian, Londres, 1991: “No había tomado en cuenta la brillantez del director y adaptador Carlos Giménez cuya versión me impactó muchísimo La genial producción de Carlos Giménez está destinada a ser una de las más espectaculares del Festival, y en ella se demuestra que la adaptación puede ser un acto de imaginación creativa.” Michael Billington
ABC, Madrid, 1982: "Habría que destacar, por encima de todo, la labor de dirección, que supone un trabajo rayano en la perfección.” Martín Velasco.
Der Tagesspiegel, Berlín, 1982: “Carlos Giménez realiza una puesta ritual, tenebrosa, sofocante, monumental que emana un poder del que no se puede escapar y que ni el idioma español puede expresar.” Hellmutt Kotsschenreuther.
Jack Lange, ex ministro de Cultura de Francia y fundador del Festival de Teatro Mundial de Nancy, París, 1968: “El espectáculo que has montado es extremadamente interesante, muy rico y lleno de inventiva.En general el montaje permite la resurrección del texto y presenta un enorme interés teatral.”
Atahualpa del Cioppo, fundador de El Galpón, 1968: “El Estudio barroco de Ionesco presentado por El Juglar acredita un indudable buen gusto, una concepción vibrante y novedosa de la plasticidad escénica; en fin, lo que debe ser un espectáculo realizado con las exigencias estéticas de un teatro de hoy.”
Rafael Alberti, ABC, Madrid, 20/9/1980: "En cuanto a la dirección del joven venezolano Carlos Giménez puedo decir que me satisface plenamente, que ha sabido dirigir a los personajes con gran acierto, creando un espectáculo original, unido a las arquitecturas móviles de Asdrúbal Meléndez.”
Rubén Monasterios, El Nacional, Caracas, 1984: “Un director tiene la insolencia de hacer un espectáculo simultáneamente masivo y de cámara. ¿Quién es éste, que sin distanciarse de su línea creativa, así, de pronto, de una vez, de una día para otro, rompe sus propios cánones e inventa y reta descaradamente tu imaginación? (...) Claro, es Carlos Giménez.”
Carlos Pérez-Ariza, El Nacional, Caracas, 4/2/85: “Giménez se revela con esta producción como uno de los mejores directores del país (…) La iluminación y los efectos que logra Giménez al reflejar sobre la cruz de espejos son realmente sobrecogedores.”
Rosita Caldera, El Nacional, Caracas, 1991: “Fascinante fue el espectáculo que pudimos disfrutar los que llenamos el teatro Teresa Carreño la noche del jueves para presenciar, con el homenaje a Mozart, una inusual integración de diversas disciplinas del arte. La música, el teatro, el canto, la poesía, la expresión corporal, la arquitectura, fueron una simbiosis de exaltación a la belleza, a la grandeza de la creación humana.”
Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, México, agosto 1989: “Absolutamente emocionante (…) De veras no esperaba que fuera tan emocionante, tan conmovedora para mí y tengo la impresión de que para el público también porque me di cuenta de que todo el mundo quedó en suspenso desde la primera palabra hasta la última. No se oyó volar una mosca, no se oía respirar.Es emocionante realmente”.
Jeff Levis, The Daily Journal,1983: “¿Quién dirige con la mentalidad única de un Fellini, planea con la paciencia de un Kissinger, combina el arte y el comercialismo con la astucia de un Joe Papp y vive en Caracas, después de haber resucitado de entre los muertos? Carlos Giménez”.
Miriam Fletcher, El Mundo, Caracas, 29/3/71: "Sinceramente es una obra excepcional. Los que vibran; los que sienten; los que anhelan; los que sueñan; los que buscan; los que pretenden; se identificarán con ella. (…) Nunca me hubiese perdonado el no haberla visto.”
Carlos Giménez (born in Córdoba, Argentina, on April 13, 1946, Aries) is the founder and director of the Caracas International Theater Festival, together with María Teresa Castillo, one of the major drivers of culture in
Venezuela, who has not hesitated to support him since 1971, when the first
festival was held, and who then hired him as Art Director for the Caracas
Athenaeum, an institution she has helped create and of which she is the
president.Carlos is also the founder and director of the Rajatabla
Group, with which he has traveled around the world, winning hundreds of
awards, and which put Venezuelan theater at the center of the global theatrical
stage.
Working
as a director since he was a teen, in 1965 he participated in the First
Nancy Theater Festival with his group El Juglar. He was
19 years old and he achieved something impossible at the time: without any
previous performances in Buenos Aires, he gained international exposure
directly from Córdoba to Europe. After that, they traveled to Poland, where the
group shared the Honorable Mention with East Germany in Warsaw
and received the First Prize in Krakow. Back in Argentina he
faced the indifference of the capital's theatrical world towards his
achievements in Europe. In response, Carlos created in Córdoba the First
National Theater Festival, but was excluded from its organization in 1967,
when political repression was starting in his country. This event decided him
to abandon his home country.
This
interview took place in the context of the Pirandello Festival, which is held in every auditorium and every
space within the Caracas Athenaeum, and which he is in charge of organizing.
According to Carlos Giménez, the “main idea for organizing the Festival
comes from the need to connect theater as a social event within the community
it is inserted in”—in this case, the significant Italian immigrant
population—, to involve private business in cultural activities, to take
culture to all social classes, all aspects in which Venezuelan theater has
stayed a bit on the sidelines. With this purpose, the Caracas Athenaeum plans
to organize annual festivals about other important figures in world
theater.
If you
had to create a minimal autobiography, what aspects of your life would you
choose?
My
arrival to Venezuela in November 1969. Because this defines a lot, not only
professional aspects in my life, but also personal aspects, that is, what I was
going to do with my life and my career.
Then, as
this event divided my life in two, going back to my experiences in Argentina,
one of the most important moments was my high school graduation in 1964 and my
departure to Europe. There I discovered a world that was completely unknown to
me and I was dazzled by it, which meant, at least for me, that I was not going
to stay locked within the parameters set by the city or the country I was born
in. I realized there was a mismatch between what I wanted and what my
environment, my habitat, gave me.
During
that time, I met Jack Lang, who is the director of the World Theater Festival
in Nancy, and now Minister of Culture in France, so that was how in 1964 I came
into contact with international festivals, which was going to be really
important, because Jack Lang invited us to participate in 1965 in the First
World Festival in Nancy. This invitation also extended to the group of people
who at that time were in Europe without having constituted the El Juglar group
yet - the creation of which is another important moment in my life, even though
El Juglar never had neither the influence nor the impact that Rajatabla has had
in Latin America. This participation was extremely important if we consider
that this group that went to the Nancy World Festival and to festivals in
Warsaw and Krakow, Poland, in 1965, was a provincial theatrical group that had
not left Córdoba to go to Buenos Aires, but to participate in these really
important events.
Moreover,
1965 was the year when all the movements which would have a huge impact in the
theatrical world started all at the same time, like Nancy, Grotowski, Eugenio
Barba, Jack Lang, Els Joglars from Barcelona and La Comuna from Portugal. In
Poland, we presented a play which won one of the awards of the International
Theatre Institute (ITI-UNESCO), called “El Otro Judas” (The Other Judas) from
Abelardo Castillo, one of the most eminent Argentine intellectuals from that
time and director of “El Escarabajo de Oro”. With this play that I directed we
won the Honorable Mention together with East Germany in Warsaw and, in Krakow,
we received the First Prize.
How important
was your success in Europe for your career?
It was
crucial. That moment and then the cold reception we had in Argentina when we
presented the same play decided me to leave my country.
And did
you come directly to Venezuela?
No, I
started in 1968 with what would be another fundamental event in my life: a tour
by land from Córdoba to Caracas, which took us 3 months. We went to the
main mining centers in Bolivia, where we presented our shows. I vividly
remember the experience we had in Chorolque, a peak that is 5,000 meters
above sea level and has the highest tin mine in the world. There, since there
was no electricity, we performed using the miners' lights - that is, surrounded
by 40 miners who provided us light with their helmets while we performed a
children's play. This tour meant a terrifying discovery of Latin America, not
just skin-deep. We came into contact with utter poverty in Latin America. We
also performed in fishing centers in Peru, we did a wonderful tour around Peru,
we performed in Colombia and in 1968 we arrived at the Manizales Festival. In
this festival, we presented a play called “La Querida Familia” (The Dear
Family), a baroque anthology by Ionesco, and the jury formed by Ernesto Sábato,
Pablo Neruda, Jack Lang, Miguel Ángel Asturias, awarded us the prize. However,
we still couldn't get to Venezuela - we only managed to do that after
participating in the Second Manizales Theater Festival in 1969, where we met
Omar Arrieche, Director of the Barquisimeto Educational Experimental Theater,
who got us a visa to enter by land.
When was
Rajatabla founded?
On
February 28, 1971, when “Tu país está feliz” (Your country is happy) was
premiered. At that moment we expressed our desire to form a group with a
regular cast, a permanent producer, our own auditorium for the long-term, which
would allow us to evolve our aesthetics and have a very unique repertoire based
on the needs of the group. All of these expectations were surpassed by the
reality of our work. At that time, some important things happened, like the
Caracas International Theater Festival.
Was
Rajatabla already part of the Athenaeum at that time?
Rajatabla
has always been dependent on the Athenaeum in a rather informal way, but with
the success we achieved with our performances—“Tu país está feliz”, “Don Mendo”
(Mr. Mendo)—and finally after presenting the first show we prepared with the
name of Rajatabla, which was “Venezuela tuya” (Your Venezuela) by Luis Britto
García, we became the regular cast in the Caracas Athenaeum.
How
important is the Caracas International Theater Festival considered in
Venezuela?
I
personally believe it is of critical importance, because it consolidates a
whole perspective and a philosophy regarding theater. However, this is a relatively
misunderstood fact in the Venezuelan context, because of the investment it
implies. It's true that it would be really beneficial for the country if the
government invested that money in other important priorities, such as creating
a National Theater School, a National Theater Company, but we know that's not
going to happen. Our country is the empire of consummated facts, of de facto
culture. Furthermore, I believe that this Festival projects and creates an
international relationship for Venezuelan theater, it opens up new structures,
it raises the level of reflection, it powers and qualifies the work of our
creators and it means opening up to incorporate an enormous class to theatrical
activity, especially young people.
We
remember that in 1979 you suffered a serious accident. What did it mean for
you?
That was
another fundamental event in my life. Because through that accident and through
the response and support I got, people's emotional attachment, I established an
important connection with the country.
This year
you're going to direct “Chuo Gil” in the United States. How are you preparing
for this new experience?
With
great enthusiasm, because it means entering the United States professional
theater, with a very important cast, within a different framework and with a
huge production team and an almost mechanical production. It means entering a
state in my profession that is perhaps less human but very interesting to go
through.
What do
you think are the most important values in your theatrical work?
Firstly,
I'm getting more and more terrified of formulas. I find it hard to rationalize
my work method. I can use 4 or 5 of Stanislavsky's concepts, introduce elements
from Brecht's technique, but I'm not an educator, I'm not a teacher.
But are there
specific formulas you reject?
No,
that's something I did at the beginning, but I'm rejecting less and less.
There's an already trodden path that you need to travel sooner or later. What's
wonderful about theater is that inapprehensible sense that you never know
what's going to happen, that intangible element for which an actor might
perform in a completely different way than on the previous day. There are some
topics that I'm invariably interested in, such as timelessness - theater is not
a video, it's not a movie, it's something absolutely temporary in essence. When
the curtain comes down, we know that we've seen a performance that will not be
repeated ever again. Another fundamental topic is that of space and time, and
the reaction to these two elements from the director, the actor and the
spectator. That is why I have paid special attention to staging and to keeping
away, as I believe great creators have done, from acting mechanically, from
reading the text in a literal way. For example, Stanislavski, who made a
comprehensive analysis of actors, did not dissociate the work of the actor
himself from external elements, for example smell - he said he wished smell
would come from the stage. And that is what I call paying attention to reading
plays non-literally.
Why have
you decided to set up “Tu país está feliz” again?
Because
my aesthetical proposition is not dissociated from my ideological proposition.
I want to set up not only that play but also the 20 shows I did there once
again. To perform a kind of live dive to see what happened with everything that
has been done before. Reflecting from a long distance allows you to see things
much more deeply, and personally it allows me to discover what hidden territory
I can tread on to make a new recreation. I've been accused of being reiterative
and it's true - I am a kind of Manichaean who has enclosed himself within a
series of personal codes and I will not be free until I have exhausted them.
They are like the ghosts I accept I'll have until I get free of them.
Note by VMI:
Although all articles about Carlos Giménez say he was born in Rosario, which is
true, when we interviewed him Carlos was very busy organizing the Pirandello
Festival, so he asked us to leave him the questions saying he would answer them
in writing.. He loved writing and he did it very well. And he wrote:
“Carlos Giménez (born in Córdoba, Argentina, on April
13, 1946, Aries).”
People are not from where they were born but
from where they feel they were born. And he
is as Cordovan as he is Venezuelan.
"De manera característica, el Sr. Giménez crea un espectáculo
con
la amplitud y la grandeza cromática de una pintura de Gericault
y pone a
los personajes a dar vueltas alrededor de ella
en
una danza fascinante, pero sin desdibujar
las
complejas tramas de la obra."
LA LUJURIA, la codicia y el engaño pervierten la inocencia en la obra española del siglo XV de Fernando de Rojas usualmente llamada "La Celestina", y convierten el jardín donde dos adolescentes se encuentran y se enamoran, en lo que el padre de la niña llama "un laguna de limo llena de serpientes.''
En una adaptación pero con su título original - ''La Tragicomedia de Calisto y Melibea''- estrenada mundialmente por la Fundación Rajatabla de Venezuela en el Festival Latino en el Public Theater, el director Carlos Giménez entrega un drama de un erotismo tan ardiente que es difícil saber si el olor a fuego del auditorio proviene de los braseros del escenario o de los cuerpos de los actores.
De manera característica, el Sr. Giménez crea un espectáculo con la amplitud y la grandeza cromática de una pintura de Gericault y pone a los personajes a dar vueltas alrededor de ella en una danza fascinante, pero sin desdibujar las complejas tramas de la obra. (La clara traducción simultánea proporcionada ayuda mucho en ese sentido). Aquí, el voluptuoso lenguaje renacentista del texto original a menudo es trasladado a la acción; lo que en la obra de Rojas los personajes sólo describen o sueñan, aquí lo hacen realidad, como cuando los amantes hablan cada uno de la belleza del otro mientras un sirviente los baña y los acaricia. Incluso su manera de comer y de beber son emocionantemente sensuales.
Todo es inocente hasta que Celestina, la anciana que une a Calisto y Melibea, convierte su amor en una lujuria que atrae al Diablo del infierno sediento de carne y alma. Alexander Milic convierte a esta Celestina en una especie de nodriza de Julieta convertida en violadora, bruja y alcahueta, que corrompe a los jóvenes y enciende la codicia de los sirvientes de Calisto, en una furia asesina que los envuelve a todos en sangre. De una figura escandalosamente cómica en las primeras escenas, el Sr. Milic transforma a la mujer en una presencia malvada más amenazante que el grasiento demonio que se cierne detrás de ella.
La compañía Rajatabla, que se ha presentado los dos últimos años en el festival, parece más impresionante cada vez que regresa.
Sus miembros comparten no solo la disciplina de un excelente conjunto, sino también un espíritu completamente teatral y encantador. Inflamable.
LA TRAGICOMEDIA DE CALISTO Y MELIBEA, adaptada por Manuel Sabido y Margarita Villaseñor; basada en ''La Celestina'' de Fernando de Rojas; dirigida por Carlos Giménez; traducida por Melia Bensussen; escenografía y vestuario de Rafael Reyeros; iluminación de David Blanco; diseño sonoro de Eduardo Bolívar; producción artística de Armando Africano; productor ejecutivo de Rajatabla, Williams López; asistente de dirección, Robert Stoppello.
Presentado por Joseph Papp. En el Public Theater/LuEsther Hall, 425 Lafayette Street.
Celestina: Alexander Milic; Calisto: Javier Zapata; Melibea: Mariú Favaro; Sempronio: Aníbal Grunn; Parmeno: Jorge Luis Morales; Elicia: Ylia Popesku; Areusa: Ana Gato; Lucrecia: José Tejera; Sombras: Karl Hoffman, Elio Palencio y Luis Garban; Pleberio: Cosme Cortázar y Francisco Alfaro; Músicos: Militza Núñez y Sergio Petrocelli.
Poeta, escritor y periodista venezolano, nacido en Villa de Cura, el 1° de noviembre de 1945. En 2023 fue electo miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Actualmente vive en Génova, ciudad de Italia. Estuvo a cargo de la revista BCVCultural, del Banco Central de Venezuela hasta el año 2012. Y de la revista Circunvalación del Sur editada por el Círculo Metropolitano de poesía, 2008. Dirigió las páginas de arte de El Nacional (1981-1988), El Diario de Caracas (1991-1995) y El Universal (1996-98). Miembro fundador de los suplementos Bajo Palabra (Diario de Caracas-1995) y El otro cuerpo (Suplemento del Ateneo de Caracas, en El Nacional-1997-1998). Jefe de redacción, bajo la dirección de Salvador Garmendia, de la revista Imagen (1994-1996). Corresponsal de Agencia Venezolana de Noticias, Venpres en Perú, 1990. Corresponsal de la Organización de Estados Iberoamericanos, (Ciencia y Cultura)1992; y asesor del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber. 1996.
En el 2000 le fue otorgado el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Obtuvo el segundo premio Miguel Otero Silva de novela, que promueve la editorial Planeta, con su novela Una mazurkita en La mayor.
BIBLIOGRAFÍA
Poesía: Esto, García Hijos, editores. 1971. Paralelo Lelo, García Hijos, editores. 1971. Los Poseídos, Ediciones Pavilo. 1999. Peregrino de vidrieras. Ediciones Pavilo. 2001. Duermevela. Ediciones Pavilo. 2004. Es coautor de los poemarios: Linajes. 1994. Vecindario. 1994. Cortejos. 1995. Invocaciones, 1996, editados por Ediciones Pavilo.
Narrativa: Muro de confesiones, entrevistas. Ediciones Academia de la Historia. 1985. Pelo Blanco, novela, Editorial Planeta. 1987. Una mazurkita en La Mayor, novela, Premio Otero Silva, de Planeta, 1989. Vuelve al lugar que se te ha señalado, cuentos. Ediciones Contraloría General de la República. Un cuento de este libro fue publicado en Narrativa venezolana attuale, Bulzoni Editore, Roma) (1995) (Consiglio Nazionale delle ricerche). A cura di Judit Gerendas e José Balza. Ulzoni Editore-Roma. 1995. Los Mágicos, novela, Monte Ávila. 1999. La canción del ciempiés, novela, Editorial Alfadil. 2004. La sal de la tierra, entrevistas, Banco Central de Venezuela, 2004. El bululú de las Ninfas, novela, Editorial Alfa, Colección Orinoco, 2007. Dudamel, la sinfonía del barrio, biografía, Libros de El Nacional. 2011. El requetemuerto, novela, Ediciones B. 2012. Los héroes son villanos tímidos, cuentos, 2013 Otero Ediciones. Forma parte de la Antología en homenaje a Miguel de Unamuno, XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca 2012 Luis Domínguez Salazar: El pintor de los misterios, biografía. 2013. Ponzoña de paisaje, novela. 2015, Editorial Negro sobre Blanco. Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Antología en homenaje a las universidades de Salamanca y San Marcos de Lima, y a los poetas Diego de Torres Villarroel y Alejandro Romualdo) Salamanca 2018. Invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova en 2018. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas desde hace más de treinta años en Serie José Pulido pregunta.
El libro María Teresa Castillo-Carlos Giménez-Festival Internacional de Teatro de Caracas 1973-1992, homenaje a los 50 años del primer FITC, a los
30 años de la muerte de Carlos Giménez y a los 11 años de la desaparición de María
Teresa Castillo, esos seres mágicos que fueron quienes lo inventaron y lo
dirigieron durante 20 años, es el resultado de la unión de un equipo de
personas maravillosas que se unieron para hacerlo posible, donando su arte, su
tiempo y su dinero: el poetaJosé
Pulido (prólogo); el artista multimedia Rolando
Peña y la directora de arte Karla
Gómez (portada); la gerente cultural Carmen
Carmona (producción general); el fotógrafo Roland
Streuli (fotografías) y la escritora Viviana Marcela Iriart, en idea, edición, entrevistas y producción general.
El poeta José Pulido, en una parte de su magnífico prólogo, nos cuenta:
“María
Teresa parecía un terremoto de entusiasmos. Nada era imposible para su voluntad
de generar actividades que semejaran siempre una siembra fundamental. Ella se
desvivía por demostrar la espiritualidad del país, la inteligencia del país, la
fertilidad intelectual del país.
Es
de imaginar lo que ocurrió cuando ella y Carlos Giménez se conocieron y se
juntaron en torno a un objetivo, amando el destino del arte.
Porque
Carlos Giménez era un terremoto de entusiasmos: nada era imposible para su
voluntad de generar actividades. Él la miró y le dijo: “Hagamos buen teatro,
señora María Teresa”. Y ella también lo miró y de una vez le dijo: “hagamos
eso, muchacho querido”.
El libro cuenta con catálogos del FITC, textos de Carlos Giménez y María Teresa Castillo y valiosos testimonios de personalidades de la cultura mundial: la dramaturga y escritora Elisa Lerner; el director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero; el dramaturgo José Gabriel Núñez; el director y dramaturgo fundador del Theja, José Simón Escalona; el escritor y crítico Rodolfo Izaguirre; el diseñador de iluminación y gerente cultural mexicano, Ángel Ancona; la cofundadora de la Compañía Nacional de Teatro y gerente cultural, Elaiza Irizarri; el cineasta y escritor Alberto Ferreras; la actriz, directora y productora Teresa Selma; el actor y docente Roberto Moll, la dramaturga Indira Paez; la ex directora general del CONAC y escritora, Norka Valladares; el dramaturgo y director Elio Palencia; el actor y productor Karl Hoffman; el artista multimedia José Augusto Paradisi Rangel; la actriz y docente Francis Rueda; el director y gerente cultural José Luis Montero Conde; la gerente cultural francesa Bernardette Chaudé; el actor y cofundador de Rajatabla, Juan Pagés; el director de Rajatabla, William Lopez; el director y fundador del Theatron Centro Dramático, Rodolfo Molina; el director y dramaturgo José Dominguez; la consejera académica y gerente cultural Marta Queralt Vila; el dramaturgo y director Daniel Uribe; el actor y director Aníbal Grunn; el productor y escritor Armando Africano; el actor y productor Ángel Acosta; el actor argentino Alvin Astorga; el ex director de la Casa del Artista, Juan José Bartolomeo; el gerente cultural Marcos Belisario; el director y fundador del grupo Bagazos, Gerardo Blanco; el músico cubano Juan Marcos Blanco; el actor Roberto Calvarese; el realizador de escenografía Esmeiro Herrera; el diseñador de iluminación Jose Jimenez; el actor Vito Lonardo; el fotógrafo Nicola Rocco; el actor Gerardo Luongo Zoppi; el actor y director Alfonso Rey; el actor Manuel Villalba; la ex empleada del Ateneo de Caracas, María Magdalena Leseur Maldonado y testimonios del equipo realizador.