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Carlos Giménez sobre la dramaturgia venezolana y la argentina: video, entrevista de José Antonio Rial, 1985

 



CARLOS GIMÉNEZ, 30 AÑOS DE AUSENTE PRESENCIA (1993-2023)

Entrevista de José Antonio Rial, Caracas, enero de 1985, Canal 5.

The New York Times, 1987: “El director, Carlos Giménez, ofrece un drama de tan ardiente erotismo que es difícil saber si el olor a fuego en el auditorio proviene de los braseros en el escenario o de los cuerpos de los actores. El Sr. Giménez crea un espectáculo con la belleza y la grandeza cromática de una pintura de Gericault y envía a sus personajes a girar en torno a ella en una danza hipnótica, pero sin difuminar las complejas líneas de la trama." D.J.R. Bruckner, 13 de agosto. 

Universidad de Cambridge, 1986: “En Caracas hay un joven director que ha encontrado la esencia del estilo épico de Brecht y los elementos de los métodos de trabajo de Peter Brook, en soledad, lejos de los maestros europeos. El director es Carlos Giménez.” Glenn Loney.

The New York Times, 1985: “Y la dirección del Sr. Giménez, sin mencionar su uso pictórico de la iluminación, debería decirle a cualquiera por qué este hombre, que aún no tiene 40 años, es considerado el director más grande de Venezuela.Su dominio de las emociones de la audiencia en esta obra revolucionaria es completo.” D.J.R. Bruckner, 17 de agosto. 

Chicago Tribune, 1992: “No es una pieza escénica sombría ni aburrida gracias a la imaginación teatral de Carlos Giménez. No hace falta una traducción para apreciar la inventiva de la puesta en escena.” Richard Christiansen, 3 de Junio. 

Globo Teatral, Moscú, 1988: “Así como Salvador Dalí en sus cuadros más inverosímiles estrecha la maestría académica del dibujo con la capacidad de crear lo real, asimismo, Carlos Giménez en las deformaciones más fantasiosas y singulares de sus imágenes, logra crear algo real, sin duda emocionalmente verdadero …” V. Silunas. 

El Público, España, 1988: "La danza de amor y muerte que ha creado Carlos Giménez sobre uno de los monumentos de nuestro idioma, es, a mi parecer, uno de los grandes espectáculos del teatro en lengua castellana. Expuesta sobre la cuadrícula de sal, a las puertas marinas de Marsala, su tormenta carnal provocaba escalofríos.” Moisés Pérez Coterillo. 

The Guardian, Londres, 1991: “No había tomado en cuenta la brillantez del director y adaptador Carlos Giménez cuya versión me impactó muchísimo La genial producción de Carlos Giménez está destinada a ser una de las más espectaculares del Festival, y en ella se demuestra que la adaptación puede ser un acto de imaginación creativa.” Michael Billington 

ABC, Madrid, 1982: "Habría que destacar, por encima de todo, la labor de dirección, que supone un trabajo rayano en la perfección.” Martín Velasco. 

Tommaso Chiaretti, Roma, 1977: "Un Marat Sade venezolano.” 

Der Tagesspiegel, Berlín, 1982: “Carlos Giménez realiza una puesta ritual, tenebrosa, sofocante, monumental que emana un poder del que no se puede escapar y que ni el idioma español puede expresar.” Hellmutt Kotsschenreuther. 

Jack Lange, ex ministro de Cultura de Francia y fundador del Festival de Teatro Mundial de Nancy, París, 1968: “El espectáculo que has montado es extremadamente interesante, muy rico y lleno de inventiva.En general el montaje permite la resurrección del texto y presenta un enorme interés teatral.” 

Atahualpa del Cioppo, fundador de El Galpón, 1968: “El Estudio barroco de Ionesco presentado por El Juglar acredita un indudable buen gusto, una concepción vibrante y novedosa de la plasticidad escénica; en fin, lo que debe ser un espectáculo realizado con las exigencias estéticas de un teatro de hoy.” 

Rafael Alberti, ABC, Madrid, 20/9/1980: "En cuanto a la dirección del joven venezolano Carlos Giménez puedo decir que me satisface plenamente, que ha sabido dirigir a los personajes con gran acierto, creando un espectáculo original, unido a las arquitecturas móviles de Asdrúbal Meléndez.” 

Rubén Monasterios, El Nacional, Caracas, 1984: “Un director tiene la insolencia de hacer un espectáculo simultáneamente masivo y de cámara. ¿Quién es éste, que sin distanciarse de su línea creativa, así, de pronto, de una vez, de una día para otro, rompe sus propios cánones e inventa y reta descaradamente tu imaginación? (...) Claro, es Carlos Giménez.” 

Carlos Pérez-Ariza, El Nacional, Caracas, 4/2/85: “Giménez se revela con esta producción como uno de los mejores directores del país (…) La iluminación y los efectos que logra Giménez al reflejar sobre la cruz de espejos son realmente sobrecogedores.” 

Rosita Caldera, El Nacional, Caracas, 1991: “Fascinante fue el espectáculo que pudimos disfrutar los que llenamos el teatro Teresa Carreño la noche del jueves para presenciar, con el homenaje a Mozart, una inusual integración de diversas disciplinas del arte. La música, el teatro, el canto, la poesía, la expresión corporal, la arquitectura, fueron una simbiosis de exaltación a la belleza, a la grandeza de la creación humana.”


Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, México, agosto 1989: “Absolutamente emocionante (…)   De veras no esperaba que fuera tan emocionante, tan conmovedora para mí y tengo la impresión de que para el público también porque me di cuenta de que todo el mundo quedó en suspenso desde la primera palabra hasta la última. No se oyó volar una mosca, no se oía respirar.  Es emocionante realmente”.



Jeff Levis, The Daily Journal,1983: “¿Quién dirige con la mentalidad única de un Felliniplanea con la paciencia de un Kissingercombina el arte y el comercialismo con la astucia de un Joe Papp y vive en Caracas, después de haber resucitado de entre los muertos? Carlos Giménez”.


Miriam Fletcher, El Mundo, Caracas, 29/3/71: "Sinceramente es una obra excepcional. Los que vibran; los que sienten; los que anhelan; los que sueñan; los que buscan; los que pretenden; se identificarán con ella. (…) Nunca me hubiese perdonado el no haberla visto.”







Carlos Giménez: “Our country is the empire of consummated facts, of de facto culture” / Interview by Viviana Marcela Iriart and Ana María Fernández, photo by Marta Mikulan-Martin, translation by Luciana Valente, Caracas, Intermedio Magazine, May 1984

 




 


Carlos Giménez (born in Córdoba, Argentina, on April 13, 1946, Aries)
 is the founder and director of the Caracas International Theater Festival, together with María Teresa Castillo, one of the major drivers of culture in Venezuela, who has not hesitated to support him since 1971, when the first festival was held, and who then hired him as Art Director for the Caracas Athenaeum, an institution she has helped create and of which she is the president. Carlos is also the founder and director of the Rajatabla Group, with which he has traveled around the world, winning hundreds of awards, and which put Venezuelan theater at the center of the global theatrical stage.

 

Working as a director since he was a teen, in 1965 he participated in the First Nancy Theater Festival with his group El Juglar. He was 19 years old and he achieved something impossible at the time: without any previous performances in Buenos Aires, he gained international exposure directly from Córdoba to Europe. After that, they traveled to Poland, where the group shared the Honorable Mention with East Germany in Warsaw and received the First Prize in Krakow. Back in Argentina he faced the indifference of the capital's theatrical world towards his achievements in Europe. In response, Carlos created in Córdoba the First National Theater Festival, but was excluded from its organization in 1967, when political repression was starting in his country. This event decided him to abandon his home country.

 

This interview took place in the context of the Pirandello Festival, which is held in every auditorium and every space within the Caracas Athenaeum, and which he is in charge of organizing. According to Carlos Giménez, the “main idea for organizing the Festival comes from the need to connect theater as a social event within the community it is inserted in”—in this case, the significant Italian immigrant population—, to involve private business in cultural activities, to take culture to all social classes, all aspects in which Venezuelan theater has stayed a bit on the sidelines. With this purpose, the Caracas Athenaeum plans to organize annual festivals about other important figures in world theater. 

 

If you had to create a minimal autobiography, what aspects of your life would you choose?

 

My arrival to Venezuela in November 1969. Because this defines a lot, not only professional aspects in my life, but also personal aspects, that is, what I was going to do with my life and my career.

Then, as this event divided my life in two, going back to my experiences in Argentina, one of the most important moments was my high school graduation in 1964 and my departure to Europe. There I discovered a world that was completely unknown to me and I was dazzled by it, which meant, at least for me, that I was not going to stay locked within the parameters set by the city or the country I was born in. I realized there was a mismatch between what I wanted and what my environment, my habitat, gave me.

During that time, I met Jack Lang, who is the director of the World Theater Festival in Nancy, and now Minister of Culture in France, so that was how in 1964 I came into contact with international festivals, which was going to be really important, because Jack Lang invited us to participate in 1965 in the First World Festival in Nancy. This invitation also extended to the group of people who at that time were in Europe without having constituted the El Juglar group yet - the creation of which is another important moment in my life, even though El Juglar never had neither the influence nor the impact that Rajatabla has had in Latin America. This participation was extremely important if we consider that this group that went to the Nancy World Festival and to festivals in Warsaw and Krakow, Poland, in 1965, was a provincial theatrical group that had not left Córdoba to go to Buenos Aires, but to participate in these really important events.

Moreover, 1965 was the year when all the movements which would have a huge impact in the theatrical world started all at the same time, like Nancy, Grotowski, Eugenio Barba, Jack Lang, Els Joglars from Barcelona and La Comuna from Portugal. In Poland, we presented a play which won one of the awards of the International Theatre Institute (ITI-UNESCO), called “El Otro Judas” (The Other Judas) from Abelardo Castillo, one of the most eminent Argentine intellectuals from that time and director of “El Escarabajo de Oro”. With this play that I directed we won the Honorable Mention together with East Germany in Warsaw and, in Krakow, we received the First Prize.

 

How important was your success in Europe for your career?

 

It was crucial. That moment and then the cold reception we had in Argentina when we presented the same play decided me to leave my country.

 

And did you come directly to Venezuela?

 

No, I started in 1968 with what would be another fundamental event in my life: a tour by land from Córdoba to Caracas, which took us 3 months. We went to the main mining centers in Bolivia, where we presented our shows. I vividly remember the experience we had in Chorolque, a peak that is 5,000 meters above sea level and has the highest tin mine in the world. There, since there was no electricity, we performed using the miners' lights - that is, surrounded by 40 miners who provided us light with their helmets while we performed a children's play. This tour meant a terrifying discovery of Latin America, not just skin-deep. We came into contact with utter poverty in Latin America. We also performed in fishing centers in Peru, we did a wonderful tour around Peru, we performed in Colombia and in 1968 we arrived at the Manizales Festival. In this festival, we presented a play called “La Querida Familia” (The Dear Family), a baroque anthology by Ionesco, and the jury formed by Ernesto Sábato, Pablo Neruda, Jack Lang, Miguel Ángel Asturias, awarded us the prize. However, we still couldn't get to Venezuela - we only managed to do that after participating in the Second Manizales Theater Festival in 1969, where we met Omar Arrieche, Director of the Barquisimeto Educational Experimental Theater, who got us a visa to enter by land.

 

When was Rajatabla founded?

 

 On February 28, 1971, when “Tu país está feliz” (Your country is happy) was premiered. At that moment we expressed our desire to form a group with a regular cast, a permanent producer, our own auditorium for the long-term, which would allow us to evolve our aesthetics and have a very unique repertoire based on the needs of the group. All of these expectations were surpassed by the reality of our work. At that time, some important things happened, like the Caracas International Theater Festival.

 

 

Was Rajatabla already part of the Athenaeum at that time?

 

 Rajatabla has always been dependent on the Athenaeum in a rather informal way, but with the success we achieved with our performances—“Tu país está feliz”, “Don Mendo” (Mr. Mendo)—and finally after presenting the first show we prepared with the name of Rajatabla, which was “Venezuela tuya” (Your Venezuela) by Luis Britto García, we became the regular cast in the Caracas Athenaeum.

 

How important is the Caracas International Theater Festival considered in Venezuela?

 

I personally believe it is of critical importance, because it consolidates a whole perspective and a philosophy regarding theater. However, this is a relatively misunderstood fact in the Venezuelan context, because of the investment it implies. It's true that it would be really beneficial for the country if the government invested that money in other important priorities, such as creating a National Theater School, a National Theater Company, but we know that's not going to happen. Our country is the empire of consummated facts, of de facto culture. Furthermore, I believe that this Festival projects and creates an international relationship for Venezuelan theater, it opens up new structures, it raises the level of reflection, it powers and qualifies the work of our creators and it means opening up to incorporate an enormous class to theatrical activity, especially young people.

 

We remember that in 1979 you suffered a serious accident. What did it mean for you?

 

That was another fundamental event in my life. Because through that accident and through the response and support I got, people's emotional attachment, I established an important connection with the country.

 

 

This year you're going to direct “Chuo Gil” in the United States. How are you preparing for this new experience?

 

 

With great enthusiasm, because it means entering the United States professional theater, with a very important cast, within a different framework and with a huge production team and an almost mechanical production. It means entering a state in my profession that is perhaps less human but very interesting to go through.

 

What do you think are the most important values in your theatrical work?

 

Firstly, I'm getting more and more terrified of formulas. I find it hard to rationalize my work method. I can use 4 or 5 of Stanislavsky's concepts, introduce elements from Brecht's technique, but I'm not an educator, I'm not a teacher.

 

But are there specific formulas you reject?

 

No, that's something I did at the beginning, but I'm rejecting less and less. There's an already trodden path that you need to travel sooner or later. What's wonderful about theater is that inapprehensible sense that you never know what's going to happen, that intangible element for which an actor might perform in a completely different way than on the previous day. There are some topics that I'm invariably interested in, such as timelessness - theater is not a video, it's not a movie, it's something absolutely temporary in essence. When the curtain comes down, we know that we've seen a performance that will not be repeated ever again. Another fundamental topic is that of space and time, and the reaction to these two elements from the director, the actor and the spectator. That is why I have paid special attention to staging and to keeping away, as I believe great creators have done, from acting mechanically, from reading the text in a literal way. For example, Stanislavski, who made a comprehensive analysis of actors, did not dissociate the work of the actor himself from external elements, for example smell - he said he wished smell would come from the stage. And that is what I call paying attention to reading plays non-literally.

 

Why have you decided to set up “Tu país está feliz” again?

 

Because my aesthetical proposition is not dissociated from my ideological proposition. I want to set up not only that play but also the 20 shows I did there once again. To perform a kind of live dive to see what happened with everything that has been done before. Reflecting from a long distance allows you to see things much more deeply, and personally it allows me to discover what hidden territory I can tread on to make a new recreation. I've been accused of being reiterative and it's true - I am a kind of Manichaean who has enclosed himself within a series of personal codes and I will not be free until I have exhausted them. They are like the ghosts I accept I'll have until I get free of them.

 



 ©Viviana Marcela Iriart and Ana María Fernández

Photo by ©Marta Mikulan-Martin

Translation by ©Luciana Valente

Caracas, Intermedio Magazine, May 1984



Note by VMI: Although all articles about Carlos Giménez say he was born in Rosario, which is true, when we interviewed him Carlos was very busy organizing the Pirandello Festival, so he asked us to leave him the questions saying he would answer them in writing.. He loved writing and he did it very well. And he wrote: 

“Carlos Giménez (born in Córdoba, Argentina, on April 13, 1946, Aries).” 


 People are not from where they were born but from where they feel they were born. And he is as Cordovan as he is Venezuelan. 

 











SIEMPRE SE ESCUCHARÁN SUS PASOS EN LA ESCENA, por José Pulido, Premio Internacional de Excelencia “Ciudad del Galateo - Antonio De Ferrariis”, Italia 2024: prólogo del libro "CARLOS GIMÉNEZ MEMORY biografía" de Viviana Marcela Iriart

 




El Soneto 6 de William Shakespeare podría recitarse hoy en la tumba de Carlos Giménez, de Carlitos, como lo llamábamos y lo seguiremos llamando quienes tuvimos su amistad y el privilegio de verlo trabajando una obra de teatro, oficio que realizaba con la misma pasión que pusieron en boga los hombres y las mujeres que amaron el teatro y lo convirtieron en una magistral expresión del alma.

 

SONETO 6 DE SHAKESPEARE

 

No dejes que la cruda mano invernal estrague

ese verano tuyo sin que antes se destile:

conserva tu esencia en un precioso envase,

antes de que el tesoro más bello se aniquile.

 

No es vedada usura usar así la vida,

y alegra a quien paga la renta de buen grado;

hacer de ti una copia lo mismo supondría,

y si son diez por una, diez veces contentado.

 

Y más feliz diez veces aún te sentirías

si en otros diez iguales diez veces te copiases:

¿Entonces, al marcharte, la muerte qué haría

si a ti como heredero viviente te dejases?

 

No seas obstinado, que toda tu excelencia

ni Muerte ni gusanos obtengan por herencia

 

 

LA CONDICIÓN HUMANA

 

La condición humana, la sinceridad plena respecto a la condición humana. Lo que la gente no había advertido en su diario vivir. Eso le interesaba sobremanera a Carlos Giménez y lo expresaba en el teatro que organizaba y creaba sobre el escenario.

Él era un panorama humano, un destello de vida que no se apagaba. Y el fenómeno creador que lo acompañó desde siempre no resultaba fácil de descubrir pero cuando se avizoraba su fortaleza para dirigir, su magia para conmover era imposible dejar de admirar y querer lo que hacía.

El mundo podría estar encerrado en un frasco y Carlos lo miraría desde afuera y Carlos lo recorrería desde adentro y todo el cristal que el frasco usaba como envoltorio desaparecería cuando Carlos invocara la visión teatral.

Ese es uno de los puntos esenciales de lo que él sabía realizar: invocar la visión teatral y conseguir que la más alta expresión humana funcionara en un escenario y trascendiera hacia todos los senderos del alma.

Creo que Viviana Marcela Iriart fue una de sus amigas más observadoras, una de las más acuciosas y apasionadas a la hora de valorar lo que él lograba en la escena. Ella pudo mirar más profundamente en él, ella lo analizó como quien estudia las emanaciones del lenguaje que jamás deja de brillar.

Viviana Marcela ha logrado establecer una memoria sólida, irreductible, con su escritura y su noble deseo de que el olvido nunca toque la obra de Carlos Giménez. Ella es la muestra más clara y justa de lo que en última instancia anhela un creador en el arte: que alguien sea intensamente impresionado por la obra y haga posible que su recuerdo no desaparezca.

Porque en el teatro los escenarios se vacían y se vuelve a llenar con piezas, actores, escenografías, directores y dramaturgos, pero siempre hacen eso: se vacían y el público también va, viene y cambia: a veces para retroceder porque cada público debe comenzar de cero, desde el principio.

Viviana Marcela Iriart consigue que los nuevos públicos se empapen con las virtudes y la peculiaridad de Carlos Giménez, un hombre de teatro que se entregó tanto a esa pasión como cualquiera de los grandes teatreros que existieron transformaron en gran voz universal el lenguaje de las tablas.

No solo fulguraba en el oficio de hacer teatro, sino también en la propuesta existencial de amar el teatro. Hablando de pronto sobre el ángulo de una obra, Carlos Giménez podía extraer de sus sensaciones y conocimientos frases enriquecedoras que clarificaban cualquier niebla, que desenredaban cualquier madeja. Sus palabras salidas del hondo conocimiento de la escena, hacían más visible el alma de cualquier dramaturgo, de cualquier creador. Convertía en seres cotidianos a Shakespeare, Ibsen, Chejov, Ionesco, a cualquiera.

 

La biografía que ha realizado Marcela Viviana Iriart es una puerta amplia por donde es posible entrar al mundo de Carlos Giménez y amar más el teatro junto con él. Inclusive, hasta quienes no lo conocieron sabrán en algún momento que Carlos Giménez forma parte sustancial del teatro porque siempre se escucharán sus pasos en la escena.

 

 © José Pulido

Diseño de portada del libro: Jairo Carthy

Próximamente publicado por Ediciones Choroní

 


Carlos Giménez en el nuevo poemario de José Pulido: "Abrazo de Palabras", Ediciones Choroní, enero 2026


                     Portada Claudia Patricia                                 Lopez Osornio

                     Diseño gráfico: Jairo Carthy

                     Ediciones Choroní, enero 2026

                     De venta en Amazon

CARLOS GIMÉNEZ VUELVE A TRIUNFAR EN NUEVA YORK: "CALISTO EN EL FESTIVAL LATINO" por D. J. R. Bruckner , The New York Times, Nueva York, 13 de Agosto de 1987

 



"De manera característica, el Sr. Giménez crea un espectáculo

 con la amplitud y la grandeza cromática de una pintura de Gericault 

y pone a los personajes a dar vueltas alrededor de ella

 en una danza fascinante, pero sin desdibujar 

las complejas tramas de la obra."


 

 

LA LUJURIA, la codicia y el engaño pervierten la inocencia en la obra española del siglo XV de Fernando de Rojas usualmente llamada "La Celestina", y convierten el jardín donde dos adolescentes se encuentran y se enamoran, en lo que el padre de la niña llama "un laguna de limo llena de serpientes.''

 

En una adaptación pero con su título original - ''La Tragicomedia de Calisto y Melibea''- estrenada mundialmente por la Fundación Rajatabla de Venezuela en el Festival Latino en el Public Theater, el director Carlos Giménez entrega un drama de un erotismo tan ardiente que es difícil saber si el olor a fuego del auditorio proviene de los braseros del escenario o de los cuerpos de los actores. 

 

De manera característica, el Sr. Giménez crea un espectáculo con la amplitud y la grandeza cromática de una pintura de Gericault y pone a los personajes a dar vueltas alrededor de ella en una danza fascinante, pero sin desdibujar las complejas tramas de la obra. (La clara traducción simultánea proporcionada ayuda mucho en ese sentido). Aquí, el voluptuoso lenguaje renacentista del texto original a menudo es trasladado a la  acción; lo que en la obra de Rojas los personajes sólo  describen o  sueñan, aquí lo hacen realidad, como cuando los amantes hablan cada uno de la belleza del otro mientras un sirviente los baña y los acaricia. Incluso su manera de comer y de beber son emocionantemente sensuales.

 

Todo es inocente hasta que Celestina, la anciana que une a Calisto y Melibea, convierte su amor en una lujuria que atrae al Diablo del infierno sediento de carne y alma. Alexander Milic convierte a esta Celestina en una especie de nodriza de Julieta convertida en violadora, bruja y alcahueta, que corrompe a los jóvenes y enciende la codicia de los sirvientes de Calisto, en una furia asesina que los envuelve a todos en sangre. De una figura escandalosamente cómica en las primeras escenas, el Sr. Milic transforma a la mujer en una presencia malvada más amenazante que el grasiento demonio que se cierne detrás de ella.

 

La compañía Rajatabla, que se ha presentado los dos últimos años en el festival, parece más impresionante cada vez que regresa.

 

Sus miembros comparten no solo la disciplina de un excelente conjunto, sino también un espíritu completamente teatral y encantador. Inflamable.

 

LA TRAGICOMEDIA DE CALISTO Y MELIBEA, adaptada por Manuel Sabido y Margarita Villaseñor; basada en ''La Celestina'' de Fernando de Rojas; dirigida por Carlos Giménez; traducida por Melia Bensussen; escenografía y vestuario de Rafael Reyeros; iluminación de David Blanco; diseño sonoro de Eduardo Bolívar; producción artística de Armando Africano; productor ejecutivo de Rajatabla, Williams López; asistente de dirección, Robert Stoppello. 

 

Presentado por Joseph Papp. En el Public Theater/LuEsther Hall, 425 Lafayette Street.

Celestina: Alexander Milic; Calisto: Javier Zapata; Melibea: Mariú Favaro; Sempronio: Aníbal Grunn; Parmeno: Jorge Luis Morales; Elicia: Ylia Popesku; Areusa: Ana Gato; Lucrecia: José Tejera; Sombras: Karl Hoffman, Elio Palencio y  Luis Garban; Pleberio: Cosme Cortázar y Francisco Alfaro; Músicos: Militza Núñez y Sergio Petrocelli.

 

 

Fuente y traducción: The New York Times


Texto original






EL POEMA DE CARLOS por JOSÉ PULIDO, Genova, junio 2023. Foto Miguel Gracia. En conmemoración a "CARLOS GIMÉNEZ 30 AÑOS DE AUSENTE PRESENCIA"

 






(Un poema también dedicado a Viviana Marcela Iriart porque ella lo ha hecho posible)




Árboles de la infancia para hacer un barco

donde viviera una gaviota

y el marinero Bertolt Brecht cantara:


“Aquí, de madrugada, me siento algunas veces

que yo también quisiera

con tiempo bueno o malo

poder siempre ofrecer algo agradable”


Cuántas veces se habría estremecido

como escenario

el bergantín sublime de los antiguos mares

capitaneado por alguien que sabía de memoria

La tempestad y La Cantante Calva,

en cuyo espíritu se acomodaron

Shakespeare, Chéjov, Ionesco y García Lorca

diciendo jubilosos: el timón es tuyo


El escenario floreció en catacumbas

donde el minero padecía

fue voz conmoviendo el cavilar de obreros,

y de jóvenes vagos, estudiantes sin rumbo,


jóvenes dispuestos al naufragio alentador

que Carlos Giménez soñaba y componía


Él, íntimamente, comprendía los misterios,

argonauta buscando la escena superior

tenía oído absoluto para los orígenes

de cualquier fosilizado desespero

la fantasía forjaba todos sus quehaceres

nada debería ser normal


En cuántas ocasiones crujía el escenario

señoras y señores deshaciendo sus brumas

deshilando prejuicios, ignorancias

ante aquellos titánicos empeños

que trasladaban completos los paisajes

de un rincón a otro rincón

de América Latina


A eso iba: también te vi moviendo los paisajes escritos.

En tu mente insistías contemplando aquel gallo

como si estuvieras viviendo en la novela

y caminaste al lado de esta frase:

—No miren más a ese animal —dijo el coronel—

Los gallos se gastan de tanto mirarlos.


Entonces recordaste lo que habías sabido:

Gabriel García Márquez se notó asombrado

-siendo la encarnación de todo lo asombroso-

y tu espíritu sintió gran regocijo

cuando mirando tu montaje dijo:


—Carajo… ¡Qué hermosura!


La gaviota seguía oteando desde la nave construida

con sus propias manos de muchacho en la luna

ninguna circunstancia era vulgar: no se escapaba

de la torre Eiffel, tal vez tenía “un mal carácter,

pero había encontrado nuevas formas”

gracias a su corazón

intrépido y magnífico


Lograba en lo común un vértigo fantástico

y convertía la magia

en una sucesión de instantes verdaderos


Nunca dejó de circular

en el cuerpo teatral

su sangre de poesía y sortilegios


(“¿Cuándo volvemos a vernos?

¿En lluvia? ¿En rayos? ¿En truenos?”)


sangre embrujada en río palpitante,

y su paso se siente como todo

lo que nace y renace en la madera

violín, hoguera, tempestad

y salta: está saltando sobre las tablas infinitas

de corazón en corazón

el tuyo, el suyo, el mío, el de vosotros y vosotras

¡Cuánto escenario furibundo!

¡Bendito vehemente!


(¿Cuándo volvemos a vernos?

¿En lluvia? ¿En rayos? ¿En truenos?)

¡Qué hermosura!



©José Pulido



Poeta, escritor y periodista venezolano, nacido en Villa de Cura, el 1° de noviembre de 1945. En 2023 fue electo miembro de la  Academia  Venezolana de la Lengua.  Actualmente vive en Génova, ciudad de Italia. Estuvo a cargo de la revista BCVCultural, del Banco Central de Venezuela hasta el año 2012. Y de la revista Circunvalación del Sur editada por el Círculo Metropolitano de poesía, 2008. Dirigió las páginas de arte de El Nacional (1981-1988), El Diario de Caracas (1991-1995) y El Universal (1996-98). Miembro fundador de los suplementos Bajo Palabra (Diario de Caracas-1995) y El otro cuerpo (Suplemento del Ateneo de Caracas, en El Nacional-1997-1998). Jefe de redacción, bajo la dirección de Salvador Garmendia, de la revista Imagen (1994-1996). Corresponsal de Agencia Venezolana de Noticias, Venpres en Perú, 1990. Corresponsal de la Organización de Estados Iberoamericanos, (Ciencia y Cultura)1992; y asesor del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber. 1996.

En el 2000 le fue otorgado el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos.
Obtuvo el segundo premio Miguel Otero Silva de novela, que promueve la editorial Planeta, con su novela Una mazurkita en La mayor.

 

BIBLIOGRAFÍA

Poesía:
Esto, García Hijos, editores. 1971.
Paralelo Lelo, García Hijos, editores. 1971.
Los Poseídos, Ediciones Pavilo. 1999.
Peregrino de vidrieras. Ediciones Pavilo. 2001.
Duermevela. Ediciones Pavilo. 2004.
Es coautor de los poemarios: Linajes. 1994. Vecindario. 1994. Cortejos. 1995. Invocaciones, 1996, editados por Ediciones Pavilo.

Narrativa:
Muro de confesiones, entrevistas. Ediciones Academia de la Historia. 1985.
Pelo Blanco, novela, Editorial Planeta. 1987.
Una mazurkita en La Mayor, novela, Premio Otero Silva, de Planeta, 1989.
Vuelve al lugar que se te ha señalado, cuentos. Ediciones Contraloría General de la República.
Un cuento de este libro fue publicado en Narrativa venezolana attuale, Bulzoni Editore, Roma) (1995) (Consiglio Nazionale delle ricerche). A cura di Judit Gerendas e José Balza. Ulzoni Editore-Roma. 1995.
Los Mágicos, novela, Monte Ávila. 1999.
La canción del ciempiés, novela, Editorial Alfadil. 2004.
La sal de la tierra, entrevistas, Banco Central de Venezuela, 2004.
El bululú de las Ninfas, novela, Editorial Alfa, Colección Orinoco, 2007.
Dudamel, la sinfonía del barrio, biografía, Libros de El Nacional. 2011.
El requetemuerto, novela, Ediciones B. 2012.
Los héroes son villanos tímidos, cuentos, 2013 Otero Ediciones.
Forma parte de la Antología en homenaje a Miguel de Unamuno, XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca 2012
Luis Domínguez Salazar: El pintor de los misterios, biografía. 2013.
Ponzoña de paisaje, novela. 2015, Editorial Negro sobre Blanco.
Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Antología en homenaje a las universidades de Salamanca y San Marcos de Lima, y a los poetas Diego de Torres Villarroel y Alejandro Romualdo) Salamanca 2018.
Invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova en 2018.
Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas desde hace más de treinta años en Serie José Pulido pregunta.

 



Joseph Papp presents THE TEMPEST by Shakespeare, directed by Carlos Gimenez, New York Shakespeare Festival, 1991: video fotomontaje










"MARÍA TERESA CASTILLO-CARLOS GIMÉNEZ- FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO DE CARACAS 1973-1992", de José Pulido, Rolando Peña, Karla Gómez, Viviana Marcela Iriart, Carmen Carmona y Roland Streuli, edición Escritoras Unidas & Cía. Editoras, diciembre 2023

©Rolando Peña-Karla Gómez


El libro María Teresa Castillo-Carlos Giménez-Festival Internacional de Teatro de Caracas 1973-1992 homenaje a los 50 años del primer FITC, a los 30 años de la muerte de Carlos Giménez y a los 11 años de la desaparición de María Teresa Castillo, esos seres mágicos que fueron quienes lo inventaron y lo dirigieron durante 20 años, es el resultado de la unión de un equipo de personas maravillosas que se unieron para hacerlo posible, donando su arte, su tiempo y su dinero: el poeta José Pulido (prólogo); el artista multimedia Rolando Peña y  la directora de arte Karla Gómez (portada);  la gerente cultural  Carmen Carmona (producción general);   el fotógrafo  Roland Streuli (fotografías)  y la escritora  Viviana Marcela Iriarten idea, edición, entrevistas y producción general.

El poeta José Pulido, en una parte de su magnífico prólogo, nos cuenta:

“María Teresa parecía un terremoto de entusiasmos. Nada era imposible para su voluntad de generar actividades que semejaran siempre una siembra fundamental. Ella se desvivía por demostrar la espiritualidad del país, la inteligencia del país, la fertilidad intelectual del país.

 Es de imaginar lo que ocurrió cuando ella y Carlos Giménez se conocieron y se juntaron en torno a un objetivo, amando el destino del arte.

 Porque Carlos Giménez era un terremoto de entusiasmos: nada era imposible para su voluntad de generar actividades. Él la miró y le dijo: “Hagamos buen teatro, señora María Teresa”. Y ella también lo miró y de una vez le dijo: “hagamos eso, muchacho querido”.

 


“Ephémere”, Ko Murobushi Company, Japón, 1992. ©Roland Streuli

 

El libro cuenta con catálogos del FITC, textos de Carlos Giménez y María Teresa Castillo y valiosos testimonios de personalidades de la cultura mundial: la dramaturga y escritora Elisa Lerner; el director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero; el dramaturgo José Gabriel Núñez; el director y dramaturgo fundador del Theja, José Simón Escalona; el escritor y crítico Rodolfo Izaguirre; el diseñador de iluminación y gerente cultural mexicano, Ángel Ancona; la cofundadora de la Compañía Nacional de Teatro y gerente cultural, Elaiza Irizarri; el cineasta y escritor Alberto Ferreras; la actriz, directora y productora Teresa Selma; el actor y docente Roberto Moll, la dramaturga Indira Paez; la ex directora general del CONAC y escritora, Norka Valladares; el dramaturgo y director Elio Palencia; el actor y productor Karl Hoffman; el artista multimedia José Augusto Paradisi Rangel; la actriz y docente Francis Rueda; el director y gerente cultural José Luis Montero Conde; la gerente cultural francesa Bernardette Chaudé; el actor y cofundador de Rajatabla, Juan Pagés; el director de Rajatabla, William Lopez; el director y fundador del Theatron Centro Dramático, Rodolfo Molina; el director y dramaturgo José Dominguez; la consejera académica y gerente cultural Marta Queralt Vila; el dramaturgo y director Daniel Uribe; el actor y director Aníbal Grunn; el productor y escritor Armando Africano; el actor y productor Ángel Acosta; el actor argentino Alvin Astorga; el ex director de la Casa del Artista, Juan José Bartolomeo; el gerente cultural Marcos Belisario; el director y fundador del grupo Bagazos, Gerardo Blanco; el músico cubano Juan Marcos Blanco; el actor Roberto Calvarese; el realizador de escenografía Esmeiro Herrera; el diseñador de iluminación Jose Jimenez; el actor Vito Lonardo; el fotógrafo Nicola Rocco; el actor Gerardo Luongo Zoppi; el actor y director Alfonso Rey; el actor Manuel Villalba; la ex empleada del Ateneo de Caracas, María Magdalena Leseur Maldonado y testimonios del equipo realizador.

El libro María Teresa Castillo-Carlos Giménez-FITC 1973-1992, de lectura gratuita, edición de Escritoras Unidas & Cía. Editoras22 de diciembre de 2023, fue realizado sin subsidios ni aportes de la empresa privada. 



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MARÍA TERESA-CARLOS-FITC 













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