“Por eso nos afectan tanto los recuerdos, las fechas, los días

de cumpleaños, los nacimientos y las despedidas.

Algo de nosotros se queda en los calendarios sin uso,

tal vez para continuar aquella tradición temprana

de coleccionar tarjetas postales.”

Carlos Giménez



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Carlos Giménez y Rajatabla: Presencia y significación / por Gloria Pazos, Latin American Theatre Review, Universidad de Kansas, Estados Unidos, otoño 1988






Rajatabla es un grupo de teatro que nace del éxito de un montaje, Tu país está feliz, de Antonio Miranda (1971). El éxito hace pensar en la posibilidad de constituir un grupo estable, que más tarde llega a ser el Taller de Teatro del Ateneo de Caracas. Al nacer bajo el amparo de esta institución, Rajatabla comienza con un respaldo que de alguna manera significa un prestigio que en 1987 ya reafirma como propio, gracias a una obra realizada de manera continua, coherente, como nos muestran sus producciones, la significación alcanzada tanto a nivel nacional como internacional y su independización económica del Ateneo de Caracas al convertirse en 1985 en una Fundación.

Evidentemente la aparición de Rajatabla en el ámbito teatral nacional marcó una pauta diferente que nos permite hablar de un después referido, fundamentalmente, a las innovaciones que sobre puesta en escena muestra en cada uno de sus espectáculos. Un estilo de hacer teatro dentro de la corriente llamada generalmente teatro espectáculo; una visión estética en la que los actores, diseñadores y director junto con el público crean un mundo, en donde muchas veces, la escenografía, la música, y la iluminación pasan a ser personajes, reafirmando a nivel escénico visual, las ideas y conceptos de los temas tratados.

El pilar fundamental del grupo Rajatabla es Carlos Giménez, su director, quien llega a Venezuela con la intención de seguir viaje a Europa. En Argentina, su país natal, había formado parte del grupo El Juglar, del que en determinado momento pasa a ser su director. Por razones políticas en 1968 Carlos Giménez tiene que salir de su país y es entonces cuando viene a Venezuela invitado por Horacio Peterson a dirigir Cementerio de automóviles de Arrabal, pero al llegar a Venezuela decide montar La orgía de Enrique Buenaventura. La puesta en escena de La orgía está cargada de símbolos y denuncias a nivel social, político y religioso. Es una denuncia a la corrupción en América Latina y es también un poco el tema en boga en el teatro latino americano que comienza a perfilarse en el mundo como un teatro político muy particular.

Es un poco lo que Carlos Giménez y, como consecuencia, el grupo Rajatabla querrán decir y dirán en todos sus montajes, sus denuncias y sus críticas a través de Tu país está feliz (1971), Venezuela tuya (1971), Fiebre (1974), Señor Presidente (1977), El candidato (1978), La muerte de García Lorca (1979), Bolívar (1982), La honesta persona de Sechuan (1985) y La vida es sueño (1986). El gran tema del Rajatabla es el poder y cómo se ejerce en diversos momentos históricos y políticos.

Pero a Rajatabla y muy especialmente a Carlos Giménez le interesan mucho más los problemas estéticos, los efectos y el gran espectáculo que el contenido ético de las obras que ha montado; limitando la creación dramática a los intereses de la puesta en escena, situándonos frente a un teatro en el que es más importante la forma que el contenido.

Esta disociación se hace más notoria en la relación actores-puesta en escena en la que podemos observar dos planos muy diferenciados: la puesta en escena generalmente integrada al espacio seleccionado para el montaje y la actuación en un segundo plano.

Es precisamente el elemento visual como lenguaje lo que permite que los espectáculos de Rajatabla sean comprensibles, pese a su carga simbólica, intelectual, por los diferentes sectores populares y por países con un idioma diferente al castellano. No hace falta ser un experto en el manejo del lenguaje teatral para entender, por ejemplo, la persecución y la tortura en Señor Presidente, o la represión como elemento constante en Bolívar.

Para el grupo y en particular para Carlos Giménez, Señor Presidente, significó el hallazgo de un lenguaje y de una manera de enfrentar el hecho teatral en el que la imagen escénica adquiere un valor relevante; y es también, y sobre todo, el encuentro de un espacio físico no convencional, que para los montajes siguientes significa el punto de partida de Giménez en su evolución como director. En 1976 Rajatabla comienza a trabajar en la sala que hoy día lleva su nombre, y cuya estructura permite al director experimentar espacios escénicos en procura de una relación más cercana entre público y espectáculo. Evidentemente, al hacer compartir al público el mismo lugar que los actores, como sucede en Señor PresidenteEl candidato La muerte de García Lorca, Martí: la palabra y en casi todos los montajes del grupo, existe una relación física entre público y espectáculo con connotaciones diferentes a las de un teatro a la italiana.

La poca distancia en los montajes del grupo Rajatabla entre el lugar destinado a los actores y al público hace que los espectadores capten más rápido las diferentes expresiones de los actores; pero el interés de Carlos Giménez de involucrar al público en el espectáculo no se limita a una relación espacial física; es una manera particular de usar la luz, el color, las texturas y las imágenes visuales con la intención de provocar una reacción inmediata en los espectadores.

Muchas de las escenas en los montajes de Rajatabla adquieren una dimensión fotográfica. Carlos Giménez es un creador de cuadros vivos por la manera como organiza a la gente y como utiliza la luz y los colores, formando imágenes casi estáticas que parecen atrapar, como en una fotografía, los momentos relevantes de ciertas actitudes e intenciones de los personajes. La iluminación es otro de los elementos que definen en Rajatabla la manera de enfrentar el hecho teatral. En todos los montajes se utiliza luz blanca.

Al tratar de definir la visión y significación del espacio en los montajes de Rajatabla nos encontramos con otro elemento importante: en la totalidad de las escenografías utilizadas, aun siendo éstas de diferentes diseñadores, lo que se hace es usar elementos que sugieren un espacio determinado. Es quizás uno de los elementos más importantes que puedan significar un estilo en Rajatabla para interpretar el espacio escénico de un modo particular.

Esta manera de utilizar el espacio por la cual el público comparte el mismo lugar del actor, en un intento de borrar los límites entre el espacio de representación y el público nos lleva a afirmar que para Carlos Giménez y el grupo Rajatabla el espacio escénico debe ser todo el teatro.

La línea estética que muestra Rajatabla es criticada por algunos expertos que encuentran en ella una repetición de elementos. A través de los diferentes montajes, se vuelve estéticamente a los mismos; se acusa a Carlos Giménez de usar fórmulas gastadas por las diferentes tendencias europeas. Sin duda, en las puestas en escena del grupo Rajatabla notamos una búsqueda hacia lo espectacular, borrar los límites entre la realidad y la no realidad, resaltar la expresión gestual de un sentimiento o de una situación; elementos todos parientes del movimiento expresionista alemán, de ciertos principios del surrealismo o de la búsqueda del gesto como lenguaje que planteó Artaud. Es la búsqueda de una propuesta individual por caminos ya transitados.

Todos los espectáculos de Rajatabla están fundamentalmente dirigidos a los sentidos usando la sobrevaloración de la imagen visual como su lenguaje principal; es precisamente la forma como se hace uso de la imagen, donde radica la espectacularidad de los montajes del grupo. En Rajatabla, en lo que se refiere a la dirección de actores, no se trabaja con ningún método de actuación de los conocidos y reconocidos a nivel mundial. Existe una manera de enfrentar el espectáculo, un estilo de trabajo en el cual el actor tiene la responsabilidad de crear un personaje, así como la libertad de usar el método de actuación que conozca o con el que comulgue.

Al existir una diversidad de estilos de actuación, necesariamente esto produce en el público una relación extraña con el espectáculo. Sin embargo, desde mi punto de vista, sí existe un modo de decir el texto muy característico del grupo Rajatabla, en el que notamos una dicción exagerada y un tono exterior, un grito ascendente que en muchos casos parece tener una intención clarísima de golpear el oído del espectador y obligarlo así a penetrar a nivel auditivo y visual en el mundo del espectáculo.

De los jóvenes que crean en 1971 el grupo, sólo tres de ellos siguen aún formando parte del grupo (Carlos Giménez, su director, Francisco Alfaro, actor y gerente de administración y Pepe Tejera, actor). Sin embargo, la continuidad del trabajo nos permite hablar de Rajatabla como uno de los grupos estables más importantes tanto a nivel nacional como internacional. Rajatabla intenta formar junto a una infraestructura humana, que le permita un desarrollo artístico, otra económica que respalde y haga realidad sus proyectos. Si bien es cierto que Rajatabla recibe un subsidio del Consejo Nacional de la Cultura desde 1976 y también cuenta con el apoyo económico e institucional del Ateneo de Caracas, así como de Fundarte y del Consejo Municipal del Distrito Federal, también es cierto que logra hacer una buena distribución de sus ingresos, hasta convertirse en una institución que no sólo costea sus propias producciones, en gran parte, sino que participa en producciones que se han hecho en el país tanto con grupos nacionales como internacionales.

La Fundación Rajatabla es además una institución que no sólo crea y produce espectáculos, sino que junto con la Compañía Nacional de Teatro que dirige el dramaturgo Isaac Chocrón y la Sociedad Dramática de Maracaibo que dirige Enrique León son los únicos grupos de teatro en el país cuyos miembros o personal que trabajan en ellos viven de su trabajo como actores, técnicos y directores.

Al generar el grupo ese respaldo económico, por lo que sus integrantes no tienen que buscarlo en otra parte, el personal de Rajatabla se dedica de manera integral a trabajar en el teatro; ensayos, representaciones, planificación de giras, organización del repertorio, programación de la sala Rajatabla, que es su sede, pero que también alquilan a otros grupos de teatro.

Al igual que se ocupan de trabajos de caracter administrativo, los integrantes del grupo también se encargan de la formación de alumnos que participan en los talleres que en 1985 se institucionalizan con el nombre de Taller Nacional del Teatro (TNT). La intención de este taller es formar o encontrar jóvenes con ciertas aptitudes dentro del campo de la actuación, que sirvan para determinado montaje o, en el mejor de los casos, para ser parte de la generación de relevo que permita la existencia y continuidad del grupo.

Rajatabla desde su nacimiento se convierte en el grupo más polémico del quehacer teatral a nivel nacional por dos razones fundamentales: la personalidad de su director, de quien como un pequeño ejemplo, podemos apuntar lo que sobre sí mismo suele declarar: "La propuesta que va a dejar huella, no sólo en el teatro venezolano sino en Latinoamérica, quien ha desarrollado una línea y está en camino de encontrar su plenitud como creador, soy yo" (Suplemento "Caracas a diario" de El Diario de Caracas, 22-8-82). En otra oportunidad, refiriéndose al grupo, en una entrevista realizada por Gloria Pazos el 5 de enero de 1982, afirmó que "el grupo ha adquirido con su trabajo, el derecho de exigirle a la comunidad una ubicación como la que tiene la Galería de Arte Nacional en la plástica, o como lo tiene la música; Rajatabla es prácticamente lo que vendría a ser la Compañía Nacional de Teatro en este país."

La otra razón es porque, de alguna manera, es el único grupo que ha conseguido el suficiente respaldo económico, no sólo para sus producciones, sino para realizar grandes giras a nivel nacional e internacional. Rajatabla es el grupo de teatro venezolano más conocido en el exterior; se podría decir que su propuesta estética es la representante a nivel internacional del teatro venezolano.


Gloria Pazos
1988
Latin American Theatre Review
Universidad de Kansas, Estados Unidos


















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