El adiós y el dolor por la partida de Carlos Giménez: 3 días de duelo nacional; testimonios / fragmento de la biografía "Carlos Giménez el genio irreverente" de Viviana Marcela Iriart (2023), Ed. Escritoras Unidas & Cía. Editoras

 



El presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, consolando a Carmen Gallardo, madre
de Carlos. 


El 28 de marzo de 1993 Carlos Giménez muere en Caracas.

El presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, decreta tres días de duelo nacional.

El Concejo del Municipio Libertador (Caracas) decreta tres días de duelo, un minuto de silencio el 1 de abril y un Homenaje al día 15 de abril.

El 2 de abril de 1993 la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar ofreció el concierto In Memoriam Carlos Giménez, dirigido por el maestro Simón Blech, con Maurice Hasson (violín) y Mariano Krauz (oboe), en el Teatro Teresa Carreño.

El sábado 3 y el domingo 4 de abril de 1993 el Centro Cultural Consolidado organizó el acto In Memoriam, Carlos Giménez, presentando la versión en video del último montaje que realizó Carlos: La Noche de los Tiempos.

El domingo 4 de abril Venezolana de Televisión presentó un Homenaje a Carlos Giménez, transmitiendo la película La Fragata del Sol, dirigida por Carlos en los Médanos de Coro.

El 27 de abril de 1993 la Asociación Argentina de Actores, delegación Córdoba, organizó   un Homenaje a Carlos Giménez en el Teatro del Libertador, con la participación de 5 grupos de teatro independientes y la Comedia Cordobesa.

El 28 de marzo de 1994 se realiza el acto In Memoriam Carlos Giménez en la Sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas con la participación de: Consejo Nacional de la Cultura, Teatro Teresa Carreño, Sociedad Amigos del Teatro Teresa Carreño,  Fundación Cultural Chacao,  Alcaldía de Chacao,  Schola Cantorum de Caracas, Instituto Universitario de Caracas, Centro Venezolano del ITI-UNESCO, Centro Cultural Consolidado, Danzahoy,  Fundación Orquesta Nacional Juvenil, Ateneo de Caracas, Fundateneofestival, Federación de Ateneos, Contemporánea Producción Artística, Fundación Casa del Artista, Fundación Artistas por la Vida, Rajatabla Danza,  Assitej,  Fundación Rajatabla, Teatro Nacional Juvenil de Venezuela, Centro de Directores para el Nuevo Teatro, Compañía Nacional de Teatro, Monte Ávila Editores, Coro Universidad Simón Bolívar, Grupo Theja, Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, Teatro Nacional de Repertorio,  Taller Nacional de Teatro.

El 28 de marzo de 1994 la Alcaldía de Chacao, Venezuela, le rinde Homenaje.

El 8 de abril de 1994 la sala mayor del Teatro Real de Córdoba, Argentina, fue bautizada con el nombre de Carlos Giménez.

El 9 de abril de 1995 se inaugura la exposición Carlos, director, creador y amigo, organizada por la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y la Juventud (Assitej) (creada por Carlos)  en la sala Los Espacios Cálidos del Ateneo de Caracas, en el marco del Festival Internacional de Teatro de Caracas, auspiciada por el Consejo Nacional de la Cultura, Ateneo de Caracas, Fundateneofestival,  Fundación Rajatabla, Teatro Nacional Juvenil de Venezuela,  Biblioteca Nacional y el Instituto Universitario de Teatro.

 

José Antonio Rial: "Ahora, como allí dije, ya que el domingo 9 comprobamos que el país, o cierto país, sí tiene memoria y que esta se conmueve y reclama, debemos crear con todo lo que se ha reunido para evocar a Carlos, una Fundación, algo que al librar los objetos de la dispersión y el olvido, salve un capítulo del teatro venezolano del Siglo XX. Ya hemos descubierto la carga anímica de esos materiales, ¡no los dejemos destruir, perder, disgregarse!" El Nacional, 16 de abril de 1995.

 

 








Ateneo de Caracas,  El Nacional, Caracas, 29 de marzo de 1993.

“Venezolano de Venezolanos

De esos que mantienen vivo

el orgullo hasta en el momento de morir.

 

De los que entregan todo su esfuerzo

asumen todos los riesgos

y no ceden en su capacidad de combate

para mantener viva la dignidad y la Creación.

 

Carlos nos deja una de las herencias culturales

más importantes del Siglo XX

y la significativa realidad de haber colocado,

por primera vez, al teatro venezolano

en los grandes escenarios del Mundo.”

 

 

Jack Lange, ex Ministro de Cultura de Francia: “Con profunda tristeza me he enterado del fallecimiento del gran creador que fue Carlos Giménez. Compañero en el Festival de Nancy, Carlos Giménez ocupará siempre en nuestros recuerdos el lugar del amigo y del artista que era en aquel entonces, antes de seguir su brillante carrera como director del Grupo Rajatabla y del Festival de Caracas, los cuales constituyen unas vitrinas muy importantes del teatro internacional y latinoamericano. 

Le ruego, Señor Ministro, transmitir a la familia y a los amigos y colaboradores de Carlos Giménez la expresión de mi más sentido pésame. Jack Lang." El Universal, Caracas, 2 de abril de 1993

 




Con una ovación dijeron adiós a Carlos Giménez, El Nacional, 30 de marzo de 1993: “El mundo cultural venezolano, latinoamericano y los centros teatrales más importantes de Europa y hasta de Australia, han manifestado su profundo sentimiento de pérdida ante la desaparición física del director y promotor del teatro venezolano, de origen argentino, Carlos Giménez quien -como fue su deseo- fue sepultado ayer en Caracas.

El momento más emocionante se vivió a la salida de la funeraria, cuando el féretro de Carlos Giménez, cubierto de flores y protegido por la bandera nacional de Venezuela, fue despedido con una larga ovación, bravos y saludos para el hombre que cambió nuestra historia teatral e influyó en el crecimiento de todo nuestro medio artístico.”



Una ovación para despedir a Carlos GiménezEl Diario de Caracas, 30 de marzo de 1993: "Los aplausos con los que los dolidos amigos del director, derrumbado por la muerte, saludaron su existencia detenida para siempre, anuncian ya su regreso al corazón del teatro venezolano. Y ninguna muerte podrá alejarlo de nosotros."




Paulina Gamus Gallegos, ex ministra de Estado para la Cultura: “No es nada original lo que voy a decir: Carlos Giménez dejó un vacío que nadie logró llenar. Se dice que nadie es imprescindible y puede ser cierto. Pero hay seres insustituibles y ese fue el caso de Carlos Giménez en cuanto al movimiento teatral venezolano.”

José Antonio Abreu, ministro de Estado para la Cultura: “La significación de Carlos Giménez en el teatro y la cultura venezolana no puede medirse exclusivamente por su gran labor como director teatral y creador artístico.

Él abrió un nuevo rumbo transformador y revolucionario en el teatro, reinsertó a Venezuela dentro del marco de la escena latinoamericana y sobre todo formó una nueva generación de artistas (…)” Fragmento. El Diario de Caracas, 29 de marzo de 1993

 

Carmen Ramia, directora del Ateneo de Caracas: “Él deja un vacío muy grande porque él fue un promotor exitoso en varias áreas. Carlos fue creador y gerente. Fue una persona que no paró de soñar proyectos y además los logró. Por ello deja múltiples vacíos. 

Estoy segura de que aparecerán personas en los distintos terrenos que él cultivó. 

Pero nunca una sola persona que cultive exitosamente todos esos terrenos. Hasta sus enemigos, los he oído, están de acuerdo en eso.

Y deja un vacío tan tremendo que todavía no estamos en capacidad de medir.”  El Diario de Caracas, 29 de marzo de 1993.

 

Pilar Romero, director del Instituto Universitario de Caracas: "Es el gran ausente de la escena venezolana.  Ganó la batalla para que Rajatabla fuera la primera agrupación subsidiada por el Estado.  Dignificaba la creación y la profesión artística. (…)  Su sueño era el teatro como gran refuerzo del proceso educativo del ser humano. Era un ser humano excepcional."  El Nacional, 30 de marzo de 2013.

 

Norma Aleandro: “Es imposible no sentir la ausencia de un ser semejante, que ha dejado una huella imborrable en la cultura de un país y del mundo."

 

José Pulido: “La pérdida de un pedazo muy real de mi juventud. Fue como un hermano de mi espíritu. (Para la cultura venezolana) La ausencia de una fuerza libre que emergía del conocimiento, la desaparición de una conciencia creadora.

Estaba muy enfermo y al parecer perdía la memoria de vez en cuando. Eso es lo que me decían. Pero sin embargo, un día sonó mi teléfono y era él. Me dijo “te llamo porque me estoy despidiendo de los amigos”. Así, de golpe. No sabía qué decirle. Era tan valiente, tan noble. Lamenté no haber estado más cerca cuando murió. La verdad es que su amistad fue una de las que más me enseñó. Era muy culto. Me encantaba hablar de poesía con él."

 

Ángel Acosta: “Para mí la muerte de Carlos fue algo realmente espantoso, increíble. Yo estaba haciendo en ese momento una novela con Lupita Ferrer, Rosangélica, en el Canal 4 y por suerte tenía un director maravilloso, Carlos Andrade, que me daba la posibilidad de salir al mediodía, porque el canal estaba cerca de donde Carlos vivía y a él le encantaba mi comida (…) Y yo iba, le cocinaba, almorzábamos juntos (…)

Y lo acompañé hasta el final, hasta el final estuve cerca de Carlos. Y la muerte de él para mí fue realmente… un vacío en mi vida muy muy grande, aunque en ese momento no éramos pareja ya, pero yo fui amigo entrañable de Carlos hasta el final. Carlos fue un ser extraordinario, el cual me dejó una gran herencia a nivel de sabiduría y de teatro y de aprendizaje, de verdad que sí.

(Para la cultura venezolana) Una gran pérdida. Yo creo que, hasta el día de hoy, pocas personas han hecho lo que Carlos hizo por la cultura venezolana, a nivel del festival internacional, de creación de instituciones, de montajes.  Carlos fue muy innovador, muy loco y muy particular en todos sus trabajos.  Para mí Carlos fue único, de verdad.”


Ángel Ancona: “Cuando Carlos enferma el desconcierto era tremendo, y tratábamos de buscar las soluciones posibles para él y para los demás amigos. Había un médico mexicano que al parecer había descubierto un medicamento que detenía el VIH, por cierto de ese médico no se supo más, y yo llegué a traficar el medicamenté entre México y Caracas, y también lo hacíamos en complicidad con algunos aeromozos de la entonces línea aérea AVENSA, ¡tremendo!

Al fallecer Carlos, vino una profunda depresión. De hecho, yo no he vuelto a entrar a Rajatabla en los viajes que hecho en tantos años; hasta me tocó ir a finales de los 90 a un Festival, nos presentamos en la Sala Rajatabla y no me atreví a subir.

Yo, francamente, creí que nunca más iba a poder dialogar estéticamente con un director como lo había hecho con Carlos (…).  Fue tan grande la experiencia con Carlos que, después de eso, nada me era satisfactorio; finalmente se trabaja y se encuentran otras estéticas y se reinventa, pero fue en su momento terrible y angustioso.

Sin duda, Carlos le dio a Venezuela y a toda Iberoamérica una visión del Teatro Contemporáneo que no tenía, creando verdaderos modelos de producción y corriendo riesgos estéticos a nivel internacional que pocos tienen la oportunidad de hacer.

Carlos dio a conocer a Venezuela en el mundo y Venezuela le brindó la oportunidad, en su momento, de crecer y crear libremente, sobre todo y ante todo eso, crear libremente, la palabra libertad y el valor de crear y creer en la libertad y lo que eso significa, entregando con la mayor generosidad la escena a un pueblo, no solo venezolano, sino iberoamericano.

Tan es así que a la fecha, amigos en común como Ramiro Osorio, Giorgio Ursini, nos encontramos en algún festival y seguimos diciendo, “cómo lo extrañamos” o “qué falta hace”.


Rubén Monasterios: Una pena muy honda (…)  La quiebra de uno sus pilares (de la cultura venezolana).”


 Leonardo Azparren Giménez: "La muerte de Carlos Giménez significó para el teatro la pérdida de su dirigente más importante y más temido, incluso por las instancias gubernamentales. Porque más allá de su labor como director, que fue sumamente importante porque nadie pudo ser y nadie podrá ser indiferente a sus criterios sobre la puesta en escena y sobre la forma como él construía sus espectáculos, supo ser un gran dirigente con una marcada influencia social. De tal manera que el teatro venezolano no ha vuelto a tener una persona como él. Yo, que lo critiqué duro y que la gente en el mundo del teatro sabía que no había una sintonía buena entre nosotros dos, reconozco que su ausencia es una de las peores cosas que le ha ocurrido al teatro venezolano. (…)

La muerte de Carlos Giménez en 1993 y la desaparición en 1988 de El Nuevo Grupo (…) son dos heridas mortales de las que el teatro venezolano no se ha recuperado. (…)

Su muerte es todavía una herida inmensa de la que el teatro venezolano no se ha recuperado. Algunas veces me lo imagino dialogando y bregando con el régimen actual; seguramente habría logrado sus objetivos como siempre.

La cultura y el teatro venezolanos perdieron brillo y lucimiento internacionales.”


Rolando Peña: “Para mí la  muerte de Carlos Giménez fue muy lamentable, sumamente lamentable o sea, se murió muy joven y se murió un hombre que era muy positivo, muy importante y  que realmente revolucionó, en el buen sentido de la palabra, porque la palabra revolución también está muy machucada y desgraciadamente muy tergiversada, pero él sí  revolucionó el teatro en América Latina, con su estética,  su  manera de sentir el teatro,  la manera de comunicarse a través de ese arte maravilloso que es el teatro.   Yo sí pienso que fue, y para mí sigue siendo, una muerte muy lamentable. 

La muerte de Carlos significó mucho para la cultura en Venezuela, porque Carlos fue fundamental, fue pivotal, para la cultura venezolana, sobre todo en el teatro, sin ninguna duda. Y, sí creo también que Carlos Giménez hace mucha falta en el espectro de la cultura en el mundo, definitivamente.”


Rodolfo Molina: “Un rudo y fuerte golpe personal. Me dolió mucho su desaparición. (…)

Han pasado muchos años de su partida y no ha surgido, aún, una sola figura de tan alta estatura como la de Carlos Giménez en nuestro teatro.

Tremenda su ausencia. Nuestro teatro alternativo empezó a desquebrajarse severamente, al punto que se liquidó toda iniciativa de los teatros independientes y se desmembró el incipiente movimiento de la Asamblea Venezolana de Teatros Independientes. Doloroso. A nuestro teatro se lo tragó la oscuridad.”


Marcelo Pont: “La extinción de una edad de oro. Es imposible reemplazar el brillo de algunas personas, será la suma de talentos y esfuerzos lo que genere un nuevo hito. De ellos dependerá si asumen el riesgo y la responsabilidad. (En Córdoba) Con su habitual digestión lenta, pasó más de una década para que se lo considerara y recordara. Actualmente la sala principal del Teatro Real (una especie de Teatro Nacional), sede de la Comedia Cordobesa, lleva el nombre de Sala Carlos Giménez.

Poco antes de enfermarse me confesó que estaba a punto de dar un gran giro en su carrera, tenía invitaciones de dos de los principales teatros de Europa. Además comenzaba a soñar con el cine y me invitaba a acompañarlo creativamente en esos nuevos caminos, su duda era cómo compatibilizarlo con sus funciones y sobre todo con Rajatabla porque no podía ausentarse tanto tiempo. No tuvo tiempo de resolver su último dilema.”


Esther Dita Kohn de Cohen: “Yo planté 18 árboles en Israel a nombre de Carlos, porque 18 en hebreo significa vida, Jai, y yo quería por lo menos sentirme bien y que hubiera por lo menos 18 árboles con el nombre de Carlos, porque yo lo quería muchísimo. Él estaba muy mal, habló mucho conmigo (cuando Carlos estaba internado y fue a visitarlo) y… fue terrible… fue fuerte.

¡Y para la cultura venezolana ni se diga! Claro que significó fuertemente una pérdida demasiado grande para Venezuela, Venezuela quedó como viuda de teatro. Terrible.” 


David Blanco: La muerte me sorprendió, nunca pensé que un hombre con esa naturaleza de conocimientos insospechables Dios se lo iba a llevar tan pronto. Pasado el tiempo asimilé que era mejor practicar lo que él profesaba, pensar en que la vida no se terminaba con su ausencia y en nombre de su enseñanza he desarrollado todo mi trabajo hasta el día de hoy y con grandes logros (…) Soy un agradecido de Dios y del ser humano que el señor puso en mi camino: CARLOS GIMÉNEZ.

Para la cultura venezolana fue la muerte del hombre que dividió la historia cultural del país en dos: antes y después de Carlos Giménez. Y ahora se dice ¿cómo sería la cultura en estos tiempos si viviera Carlos Giménez?"


Francisco Alfaro: “El otro ausente de una manera temporal, en su casa librando una batalla feroz contra la muerte, nuestro líder y hombre integral de nuestra cultura, nuestro compañero y mejor amigo, Carlos Giménez.

Y aunque como dice el propio Carlos, que nadie es insustituible en el teatro, me permito afirmar y contradecirlo, pues yo sí creo que existen hombres irremplazables, por su genio, por su manera de enfrentar y de creer en las cosas que se hacen.

Pensar en una partida definitiva de Carlos nos enfrentaría con la dolorosa y terrible realidad, en la cual no sólo perdería Rajatabla y el teatro venezolano, sino también el teatro mundial". El Nacional, 2 de marzo de 1993


Francis Rueda: “Una pérdida irreparable para nuestro teatro, un dolor a nivel personal muy grande (…) Aunque hay gente que por soberbia no reconoce su trabajo, fue un bajón enorme para nuestro mundo cultural. Era inquieto, abrió fuentes de trabajo con una generosidad fuera de serie. Fue muy inteligente a la hora de ejecutar proyectos.”


Marta Candia: “¡Fue una pérdida muy importante! Carlos llegó y sacudió el ritmo teatral caraqueño…obligando a hacer del teatro una fiesta… sacarlo a la calle… que todos se sintieran partícipes, pues en ese pequeño edificio de Rajatabla se fabricaba el pan…”


Carmen Carmona :“Un antes y un después (…) y desde su muerte tengo un luto teatral. (…) Una catástrofe. Yo pienso a veces que, si Carlos estuviera vivo, ya estaría muerto o encarcelado por este nefasto desgobierno.”

Aitor Gaviria: “Una pérdida que no se podrá llenar con nada ni con nadie. Sabíamos que estaba muy mal y ese día teníamos función (…) Estábamos en la Sala Anna Julia Rojas en el Ateneo y recuerdo que Germán Mendieta y yo nos fuimos a llorar juntos a las escaleras de caracol que están al fondo del escenario. Ese día hicimos función y se la dedicamos, pero fue muy difícil hacerla.  Muy difícil ante semejante pérdida.

La cultura venezolana perdió a unos de sus grandes promotores y creo que ese vacío se nota demasiado. Hay gente con muchas ganas de hacer cosas pero no ha llegado nadie con la genialidad y el carácter de Carlos Giménez. Perdió a uno de sus mejores artistas.”


Gabriela Llanos: “La muerte de Carlos fue el primer gran dolor de mi vida. La primera vez que me enfrentaba tan de cerca con la enfermedad, con el deterioro, con lo inevitable. Fue muy duro para todos… era terrible ver el sufrimiento de mi abuela, mi madre, mi tía…

La enfermedad de Carlos duró unos cuantos meses, meses en los que todos nos mudamos a su casa de Las Palmas. Charlábamos con él, veíamos la tele, le leíamos poesía, yo intentaba hacerlo reír. Recuerdo con especial tristeza cuando empezó a perder facultades, cuando se olvidaba de las palabras o le costaba contar hasta diez… cuando había que reírse de lo obvio con él, que había sido tan brillante.

Creo que para la cultura venezolana la muerte de Carlos representó la constatación de que sí hay gente imprescindible. Me pregunto qué han aportado durante estos 20 años todos aquellos que tanto lo criticaron…”


Mariel Jaime Maza: “…demasiado duro, todavía tengo un llanto estrangulado cada vez que me toca hablar de la partida de Carlos.

Sin embargo, ¿qué me transmitió la muerte de Carlos? Una gran firmeza interior, en el alma, y mentalmente le dije: yo voy a ser tu seguidora para siempre (…)

Carlos sigue vibrando con su forma temperamental, creativa, estética, cargada de rebeldía, irrespetuosidad ante lo mediocre y lo elemental, para poder desarrollar en su propia personalidad un temple más fuerte que el de los templarios; una forma estética, como el gran esteta que fue, inolvidable, que superó hasta las grandes esculturas y pinturas de muchísimos personajes conocidos en cada puesta en escena que ha hecho.

Entonces, ¿qué significó para mí la partida de Carlos? Todo lo que te acabo de decir. Que aún sigue vigente y que seguirá vigente para siempre, duela al que le duela, le cueste a quien le cueste. Pero en definitiva, a ese que duela que le duela o cueste que le cueste, también tiene en su haber la marca gimeniana.”


Cecilia Bellorín: “La verdad es que me sorprendió, sobre todo porque aún era tan joven. ¡Tenía tanto que dar! Y, además, yo ya estaba aquí en Cataluña. Mi papá, sabiendo lo que significaba para mí, me envió un recorte de prensa en el que destacaban su labor y su legado. Me dio mucha tristeza no poder estar allí, compartiendo con mis compañeros de Rajatabla, su despedida.

Dejó un vacío enorme…Su estilo, su manera de hacer, su “sello”, difícilmente encontrará un igual…Como diría mi abuelita: “¡Cuando hicieron a CARLOS…se rompió el molde!” Pero eso no significa que no venga, en el futuro, una legión de nuevos creadores que, de alguna manera, se inspiren en él y, con su ejemplo, encuentren su propio camino creativo en el quehacer teatral.”


Sonia M. Martin: “La muerte de un creador, de un verdadero creador del teatro. Un creador desafiante de la escena. Seré siempre su admiradora, no importa que ya no esté. Dejó una huella inolvidable. Carlos dejó una escuela, una estética y un estilo que no sé si alguien las valora lo suficiente en estos tiempos y las sigue tal cual él las planteó.”


Jorge Pinus: “Un dolor muy intenso. Sufrí mucho su muerte, algo que se veía venir, pues era muy promiscuo y lo agarró la etapa fatal del Sida. Por lo demás yo era amigo de toda la familia y era una amistad sellada por el trabajo. Y de casualidad, en esa época en que no había cable como ahora, yo enganché en mi TV a Venezuela y estaban hablando de la muerte de Carlos. Eso me marcó. (Para la cultura latinoamericanaUna más que significativa pérdida.”


Ángel Fernández Mateu: “Una pérdida inmensa, irreparable, insustituible, al menos hasta ahora. Carlos dejó pendientes sobre su mesa de trabajo dos proyectos inconmensurables: el primero era conformar la Comedia Latinoamericana, compuesta por actores de diferentes países (…) la producción general sería de Joseph Papp. El segundo proyecto trunco era realizar la versión teatral de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.”


E.A. Moreno Uribe: “Su hermana, Ana, llamó a mi apartamento para decir que Carlos Giménez pasaría a la bocina, pero…ya estaba afásico y por eso dijo, a pesar de todo, tras una dura lucha para coordinar pensamiento y palabra: gracias…tío. Nunca más hablamos ni nos volvimos a ver.” El Universal, Caracas, 19 de marzo de 2020


Aquiles Esté: “Sería mejor equivocarse, pero, a estas alturas, vale la sentencia: la separación de Giménez del teatro abre a la fuerza un compás de espera. Algo apenas comparable con la desaparición de Juana Sujo -otra argentina- a comienzos de los sesenta.

Él solo es el ocaso de un movimiento completo, de una referencia obligada, del teatro y de una manera de hacerlo.  Habrá que aguardar, entonces, a que se perfile una nueva tendencia.” Revista Exceso, marzo de 1993


Elizabeth Araujo: “Temido, odiado y aplaudido muchas veces hasta rabiar, este genio que salvó al teatro venezolano de la miseria cotidiana cierra sus ojos justo en la temporada cuando la ciudad debía abrir el telón del Festival (...)

Trabajador infatigable que se ocupaba del oficio con el fervor de que no había tiempo que perder. Carlos Giménez hizo del teatro un sentimiento de urgencia (...)  

Carlos Giménez fue, tal vez, uno de los pocos directores que asistieron a la celebración de su culto en vivo (...)

Ahora que no está sobre el escenario y se extinguen las luces del Festival Internacional de Teatro, vale la pena recordarlo en su justa dimensión de hombre presuroso y atormentado en pos del teatro que no se ha escrito.

En esa búsqueda militaba el amigo que cerró muy tempranamente su ciclo creativo".  Fragmento. “Carlos Giménez, urgencia de hacer teatro”, El Nacional, 30 de marzo de 1993


Tina Tarantini: “Durante una de las tantas ruedas de prensa del IX Festival Internacional de Teatro, Carlos Giménez lució distinto. La reunión de pronto terminó, pero Giménez pidió a los periodistas que permanecieran unos minutos más en sus asientos. Desde hace tiempo -afirmó- guardaba un anuncio importa, y esa mañana había decidido revelarlo.

Esa mañana, Giménez habló. Habló de muchas cosas, pero al final su voz volvió a ser extraña y queda, y él se decidió. "Posiblemente -dijo- ese sea mi último Festival de Teatro Internacional" y aquellas palabras sonaron a rareza en un hombre tan emprendedor como él, pero ya en el fondo presentía su final.” El Universal, Caracas, 4 de abril de 1993


Chefi Borzacchini: "Su figura de indiscutible luchador, su ingenio, su atrevimiento ante todo, y su talla de gran artista y artífice de eventos internacionales, no son huellas que se borren fácilmente..." El Nacional, Caracas, 28 de marzo de 1994


Moisés Pérez Coterillo: “Fue un cordobés universal, de quien debiera estar esta ciudad orgullosa.

Él unía dos facetas que son a menudo excluyentes, creador y organizador, las hacía compatibles a estas tareas con una aparente sencillez. Su labor, sobre todo en la creación del Festival de Caracas, o de nuevas compañías juveniles, fue ingente. Tuvo el poder y la gloria: los que le envidiaban lo primero, no reconocían su talento.

Carlos vivía lleno de intuiciones y se arriesgó a contar determinados contenidos con un lenguaje totalmente nuevo. Sin renegar de las grandes cuestiones como son la defensa de la libertad, el colonialismo [la denuncia], el agravio en el reparto de riquezas, lo decía de un modo diferente al que indicaba el catecismo de los mayores.

No fue nunca bien considerado por los ortodoxos porque se salía de la norma. Esa puesta era una obra de arte y ningún discurso explícito podría haber llegado más lejos. Fue un acto de fe en la libertad y en la vida [la puesta de Despertar de Primavera]. 

No voy a negar el derecho de sucesión que tiene el Rajatabla, pero creo que las circunstancias de la desaparición de Carlos y otros actores de la compañía hace que nada vuelva a ser igual.” Fragmento. La Voz del Interior, Córdoba, Argentina, 1993


Nadie llenará el vacío dejado por Carlos Giménez: “Promotor incansable del teatro y sus actividades, director irascible y exigente para sus actores, docente dedicado, hombre cuestionado por unos e idolatrado con delirio por otros, el país entero sintió y lloró su muerte.

Este domingo amaneció de luto y el gobierno por disposición del presidente Carlos Andrés Pérez, su amigo de otrora, decretó tres días de duelo nacional homenajeando así su obra.” Fragmento. Sin firma.  El Diario de Caracas, 29 de marzo de 1993


Ildemaro Torres: "Con Carlos Giménez nuestro teatro alcanzó alturas inimaginables en cuanto a proposiciones audaces, logros innovadores y merecido prestigio internacional; con él nuestro teatro, o más bien, El Teatro, llegó a tener para el país el significado de un gran hecho cultural, de una expresión concreta de la capacidad humana para crear, representar o reivindicar la realidad y emocionar..." Fragmento. “Carlos deslumbrante”, El Nacional, Caracas, 5 de abril de 1993.


Juan Carlos Núñez: "Carlos Giménez vino al sur; Austral por nacimiento y esencia angelical -un ángel terrible; sin embargo anidó y desplegó su vastísima evangelización en las terribles y duras tierras tropicales. Le costó años a Giménez enderezar la equivocación, mover su palanca Copernicana y provocar la rotación colosal de ese mundo que antes se mostraba tan lento, tan lerdo…" Fragmento. “Elegía sentida y Gimeniana por Ariel”, El Nacional, 30 de marzo de 1993. 


Mariveni Rodríguez: “No es como se dice que el teatro venezolano tiene un antes y un después de Carlos Giménez. También tiene un mientras.

En el teatro hay un tiempo y el lapso en el cual Carlos Giménez, fundador de la Fundación Rajatabla, organizador de los Festivales Internacionales de Teatro, creador de los Talleres Nacionales Juveniles y esencialmente creador, el teatro venezolano tuvo en su tiempo una acción, un ejercicio, una proyección, una geografía, una realidad.” Fragmento.  “La muerte en el amor”, El Globo, Caracas, 29 de marzo de 1993.


Rosa Rappa: "El espíritu indomable que hizo florecer la expresión de jugales y aedos, que sació la sed de noctámbulos e iracundos de los gestos, aquella visión de modernidad hipostasiada en festivales de renombre internacional, cocida con artistas y desde el "edificio rojo, bajo su ensoñación.  A pocas horas de culminado el Día Internacional del Teatro, Giménez presenció la última función de una cotidianidad preñada de sus huellas. (…)

Fue el señor del teatro.  Llenó de imágenes las calles de Caracas con un festival que llegó a ser referencia mundial.

Creó Rajatabla para, a su vez, inventar espacios que habitaran los fantasmas de las mentes dramatúrgicas y también para los habitantes de sus noches oníricas, instantes en los que trabajaba tanto como cuando lo hacía desde su oficina de aquel edificio rojo. Ese recinto es, desde hoy, una habitación donde vive sólo su espíritu." Fragmento. “Un día llegó juglaresco”, Economía Hoy, Caracas, 29 de marzo de 1993.

 

Carlos Molleja: "Creador de una nueva forma de hacer teatro en el país y representante venezolano de esta disciplina en el mundo, el director y fundador del grupo Rajatabla dejó de existir en Caracas a los 46 años, luego de una larga convalecencia, dejando truncada así, de golpe, una carrera de creador y promotor cultural que estaba por gestar sus mejores logros." Fragmento. “El eterno provocador se fue para siempre”, El Diario de Caracas, 29 de marzo de 1993

 

Hugo Colmenares: “Para Giménez el periodista era un profesional respetado. Junto a los artistas siempre iban los periodistas. Giménez era un defensor fanático de nuestro trabajo. Y a quienes hacíamos los despachos después de la premier, siempre nos dejaba solos para no influir en nada: "Que se diga siempre la verdad. Si triunfamos que se diga. Si pusimos la cagada y nos pitaron, que se diga" (...)

El director Carlos Giménez ahora busca otros escenarios, otros caminos, otros aplausos, otras derrotas, otras angustias, otras alegrías. Dios está en primera fila. Puede comenzar la función. La eternidad se hace pequeña. Las marquesinas no pueden dejar apagar sus destellos.” Fragmento. “Carlos Giménez siempre entre nosotros: Dios está en primera fila”, El Nacional, 29 de marzo de 1993

 

E.A. Moreno Uribe: “Él decía que sin su presencia y sin su trabajo el teatro venezolano no se detendría, que otros podrían hacer lo mismo, pero que ante su ausencia las cosas serían un poco más aburridas. Ahora el relevo teatral debe luchar para no detenerse y para que la alegría regrese...!!!

Carlos Giménez libró, desde diciembre de 1969 hasta marzo de 1993, una descomunal batalla para apuntalar el desarrollo definitivo del teatro venezolano. Por lo cual hacía teatro de gran calidad en los escenarios y además desde las páginas de los periódicos adelantó una singular campaña para hacer conocer sus pensamientos o criterios.

Como periodista nos correspondió recibir sus declaraciones, discutir algunas y elogiarle unas cuantas. Eso nos permitió, con el concurso del trabajo de otros colegas elaborar el libro Carlos Giménez Tiempo y Espacio, del cual hemos tomado algunos fragmentos para elaborar esta "última entrevista" con este personaje que a las 0.15 a.m. del domingo 28 de marzo ingresó definitivamente a la historia del teatro venezolano.” Se marchó el Rajatabla mayor, El Mundo, Caracas, 29 de marzo de 1993.

 

Ana María Hernández: “A lo largo de los 22 años que estuvo radicado en Venezuela, creó el grupo Rajatabla, el Festival Internacional de Teatro, asociaciones, inventó premios, renovó estilos, lanzó proyectos y enseñó a soñar a mucha gente".  Fragmento. El Nuevo País, Caracas, 29 de marzo de 1993.

 

The Daily Journal, Caracas, 30 de marzo de 1993.: Andrea Kovalski: "Durante su estadía de 22 años en Venezuela, creó asociaciones, inventó premios y lanzó proyectos (...) Cuando le preguntamos si era verdad que iba a trabajar con el Piccolo Teatro en Nueva York, dijo "es posible, pero es muy pronto para hablar de ello."

 

La Nación, Buenos Aires, marzo 1993, por Pablo Zunino: “Carlos Giménez fue un gran buscador de un teatro sin trabas. (…) Había sido el promotor del Festival Nacional de Teatro de Córdoba, en el 67, y en el 84 volvió para relanzarlo."

 

Clarín, Buenos Aires, 29 de marzo de 1993: “Carlos Giménez, figura del teatro latinoamericano.”

 

La Capital, Rosario, Argentina, 30 de marzo de 1993: “Carlos Giménez creó con riesgo y perseverancia.”

 

El País, Madrid, 30 de Marzo de 1993: “Muere en Caracas Carlos Giménez, fundador del Festival Internacional de Teatro de Caracas y de Rajatabla. El sida acaba con el gran gurú del teatro venezolano. (…)

‘Llorón, sentimentaloide, gritón, reflexivo, tremendo, tenaz como el diablo, injusto como Dios, artista, ególatra, bohemio, flechado por el amor y herido mortalmente por éste ...’. Con estas palabras caracteriza una crónica del periódico El Globo a Carlos Giménez, considerado como un auténtico gurú del teatro venezolano (…)

El público caraqueño disfrutaba o se irritaba con las escenificaciones de Giménez. Muchos en Venezuela no soportaban la prepotencia y arrogancia de Giménez, que atribuían a su condición de argentino. Pero su capacidad de trabajo y de creación le hacían imprescindible. 

Nacionalizado venezolano, el Gobierno ha decretado tres días de luto nacional por su muerte, que abre serios interrogantes sobre el futuro de Rajatabla. Hace menos de un año, en una conferencia de prensa, Carlos Giménez anunció que ese sería el último festival de teatro que dirigía. Ya conocía la enfermedad que el domingo terminó con su vida.”

 

El Tiempo, Bogotá, 11 de abril de 1993: “Murió en Caracas el gran creador teatral Carlos Giménez.”

 

 

                                                  Fuente: Latin American Theatre Review: Kansas University, Estados Unidos

 


©Viviana Marcela Iriart

Fragmento de la biografía Carlos Giménez el genio irreverente (2023)

Fuente de todas las fotos : Mariana Llanos- Carmen  Gallardo- Ana Lía Cassina.





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CARLOS GIMÉNEZ EL GENIO IRREVERENTE


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